domingo, 6 de marzo de 2016

HACIA UNA OPCIÓN SOCIALISTA POSCAPITALISTA.

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Los gobiernos progresistas en América latina, hoy se juegan el destino político, no solo de nuestra América, sino una nueva ubicación en el sistema mundo, ser los protagonistas por forjar, luchar, para construir políticamente una nueva alternativa política de clase, el Socialismo, Democrático, Participativo, Ciudadano, de profundo respeto con nuestra Madre Naturaleza. Las grandes tareas y responsabilidades son muy fuertes, sacrificadas, pero es cumplir con la CONFIANZA personal, social e institucional – aquel Don social, cultural, político – que nuestro pueblo entrega a un proceso político revolucionario a sus Dirigentes, Conductores, Líderes, que encargan y representan la voluntad, derechos y reivindicaciones históricas del pueblo.  Sólo enumeramos, para nosotros las principales responsabilidades políticas que el proceso progresista exige para salir del empantanamiento, encasillamiento social y político del movimiento en la sola realización y ejecución - incluso con mucho éxito – de las Políticas Sociales, /el asistencialismo, el paternalismo caudillista, así como el burocratismo de su dirigencia y el pacifismo de su movimiento ) son las siguientes:

1.- Trabajar desde el Poder Popular de la nueva sociedad civil emergente, ( quienes están? Sindicatos, movimientos sociales, organizaciones culturales, ambientales, de mujeres, campesinos, juventud, desocupados, migrantes, etc.), que la Ciudadanía suma la gran responsabilidad de Participar activamente en todo el proceso. Constituyen el motor del proceso revolucionario. (No son invitados ni menos son consultados, “cuando las papas queman”).

2.- El Proyecto Político con el cual se entró triunfante al proceso democrático, tiene que ser recreado, enriquecido en el “camino” con el aporte permanente y diario del Poder Popular, Plataforma Política que se encamina en el escenario de las clases y la lucha de clases (la calle, la plaza pública, el camino, el puente, la carretera, el campo de cultivo, el pueblo, la comunidad, la ciudad) constituyen ahora “nuevos escenarios de lucha” que NO debemos perderlos ( aquí nacimos, es nuestro hogar histórico y este es el “gran teatro” social de las definiciones políticas diarias, mirando siempre hacia las realización de las grandes responsabilidades estratégicas.

3.- Desde el inicio del proceso, la Izquierda nació, (in)surgió en el mundo de las clases y la lucha de clases, tomando como principio la lucha franca, total contra todo tipo de desviacionismos, cretinismos parlamentarios, topos sociales y políticos, así como la lucha (con un aviso definitivo) contra la CORRUPCIÓN- Los Corruptos búsquense otra organización, otro partido, otro frente electoral, ahí donde se alquilan, venden, compran puestos, ubicaciones en la “política” electoral, ese es el lugar de las tiendas comerciales, dedicadas a la anti-política. La Izquierda Democrática, Revolucionaria – expresión política de la Ciudadanía – no acepta y menos tienen ubicación en nuestro movimiento los corruptos.

4.- Hay que forjar y trabajar todos los días por la UNIDAD de la Izquierda, pero con principios, sobre la base de una Plataforma de Lucha que logre trabajarse por construir la Unidad. Pero no unidad de dirigentes, menos de camarillas o élites, la única posible forma práctica, positiva, creativa, que enriquece la lucha del pueblo, es la UNIDAD que se forja desde el Poder Popular Local – es la base y cimiento, fuente inagotable de experiencias y sabidurías – que nos iluminen en la lucha diaria contra todo tipo de desviación política, corrupción y se comiencen a formar grupos privilegiados que ejerzan “poder” dentro del movimiento. La UNIDAD es de principios, es de Programas de Gobierno, para el trabajo y orientación de nuestros Líderes y su permanente creatividad y desarrollo por la sabiduría y experiencia de nuestro pueblo.

5.- Señores, la CONFIANZA personal, social, institucional es la base y fortaleza social y política de nuestro Movimiento de Izquierda Democrática, proceso que nos garantiza ampliar la credibilidad con nuestro pueblo, nos garantiza construir y forjar la Legitimidad Institucional, porque en el proceso estamos desarrollando, implementando, recreando en cada circunstancia hacia una visión panorámica del proceso, la Rendición de Cuentas – hoy la columna vertebral del proceso revolucionario – enriquecemos la función de la Veeduría Ciudadana – con la finalidad de no traicionarle a nuestro pueblo y que nuestros Líderes cumplan con el Gran Compromiso Político con la Ciudadanía. La transparencia pública así como el Accountability Social deben ser la garantía política-institucional de ir construyendo en forma progresiva las bases principales de la Gobernabilidad Democrática. Por ahora punto seguido??.


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HACIA UNA OPCIÓN SOCIALISTA POSCAPITALISTA.
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Francoise Houtart.

Net.globalización enero del 2016.

Frente a la crisis que afecta todos los países de América latina y en particular los países “progresistas” y frente a la ofensiva de la derecha, no se trata de abandonar la lucha social y política hacia una opción socialista poscapitalsita. Por eso se debe redefinir los objetivos. Está claro que no basta construir sistemas pos-neoliberales, ni un capitalismo moderno, sino alternativas, en otras palabras un nuevo paradigma, que sea de vida y no de muerte, como el capitalismo. La solución a la crisis de las experiencias pos-neoliberales no puede ser un retorno a la dictadura de los mercados

Hacia una opción socialista poscapitalista.

Esta orientación solo se puede proponer como una meta, porque no tiene realización política, aun si existen muchas iniciativas económicas, sociales y culturales que van en este sentido. Hablaremos de los ensayos en América latina y después de los principios y aplicaciones posibles.

1° Los ensayos.

La Revolución cubana ha sido el resultado de la voluntad de constituir una sociedad post-capitalista, pero con todas las dificultades, los obstáculos y las limitaciones, por una parte del aislamiento en un océano capitalista (y con un embargo) y por otra parte, de un socialismo del siglo XX : concepción acrítica de la modernidad, una división del trabajo interna al mundo socialista (monocultivo del azúcar dentro del COMECOM), un socialismo de guerra y últimamente ensayos para salvar los logros socialistas frente a las nuevas relaciones económicas y políticas con un mundo dominado por la ley del mercado. Sin embargo muchas enseñanzas pueden servir de base de reflexión.

El ALBA se construyó sobre una base de teoría económica opuesta al capitalismo: no sobre la competencia, sino la complementariedad y la solidaridad. Varias aplicaciones concretas resultan de estas primicias. En plan económico, Petrocaribe, con un precio preferencial por los países no productores de petróleo; en el plan social, con la operación milagros (cura de los ojos con la técnica médica cubana y el apoyo económico venezolano) y en lo cultural con TeleSur. A escala del continente, la experiencia se queda relativamente marginal y muy vulnerable, dependiente en mayor parte de un Venezuela bolivariano.

2° Los pasos de una transición posible.

Un paradigmapt-capitalista de la vida colectiva sobre el planeta exige una redefinición de sus ejes fundamentales: la relación con la naturaleza: de explotación a respeto como fuente de toda vida; la producción de la base material de la vida: privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio; la generalización de los procesos democráticos en las instituciones sociales y políticas y en todas las relaciones sociales (incluido hombres-mujeres) y el fin de la hegemonía de la cultura occidental para adoptar la interculturalidad. Podemos dar algunos ejemplos de transiciones hacia un post-capitalismo, que lo llamamos Socialismo del siglo XXI, el Buen Vivir, el Bien Común de la Humanidad o cualquier nombre, a condición de preocuparse del contenido del concepto.

2.1) Transformar la relación con la naturaleza.

Se trata de realizar el paso del extractivismo (basado sobre el valor de cambio) a la extracción (basada sobre el valor de uso), implicando como primer elemento la aplicación de leyes duras sociales y ambientales; una acción a escala de la integración continental, porque un solo país no puede afrontar solo la fuerza de las multinacionales del sector y una legislación internacional para evitar las “ventajas comparativas” de países no respetando normas sociales y ambientales. Medidas similares valen para los monocultivos de exportación. Frente a la destrucción de las selvas y bosques, una reforestación masiva con plantas y árboles nativos sería un inicio de cambio, acompañado por la creación de condiciones necesarias a la ampliación de la agricultura familiar campesina e indígena..

2.2) Privilegiar el valor de uso.

La transición en este sector podría consistir en abolir los paraísos fiscales en la región y nacionalizar las principales instituciones financieras; realizar una .Reforma agraria integral y popular (ver programa del MST en Brasil); promover el mercado interno, los circuitos cortos y la soberanía alimentaria y luchar contra la reprimarización. promover la economía popular solidaria.

2.3) Generalizar los procesos democráticos y la participación.

Luchar para erradicar la pobreza por políticas centradas sobre la manera de producir más que sobre el aumento del consumo, construyendo actores sociales y no clientes (políticas de compensación) es una primera propuesta. También se puede ampliar los mecanismos de participación en todos los sectores (la economía, la política, la cultura, el deporte, los sindicatos, las religiones, etc.). Un punto esencial será la descentralización de los Estados, desde abajo y la comunicación y el diálogo como formas de participación.

2.4) Promover la interculturalidad.

Asegurar la participación de todas las culturas, los saberes, las espiritualidades a la construcción de un paradigma pos-capitalista, es un paso indispensable para la construcción de una ética adecuada, de un pensamiento crítico y de valores espirituales capaces de transformar lo cotidiano y de dar un sentido a la vida.

Muchos otros ejemplos de transición a una orientación post-capitalista podrían ser citados, porque ya funcionan a pequeña escala o son realizados por iniciativas y movimientos populares, en varias partes del mundo, prueba que no se trata de una utopía en el sentido de una ilusión. La nueva etapa consiste a construir los nuevos actores políticos.


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