lunes, 28 de diciembre de 2015

NADA VOLVERÁ A SER IGUAL.- Crisis de los gobiernos progresistas y nuevos movimientos sociales.

&&&&&
LA GUERRA POR LOS CORAZONES Y LAS MENTES Y EL “FIN DE CICLO”. PERO SI SE ACOMODARON AL SISTEMA. EL “VIEJO” ESTADO DEL MODELO NEOLIBERAL, FUE RESPETADO.- Hoy vienen los sufrimientos, los llantos de lo que no se pudo hacer como POLÍTICOS DE IZQUIERDA DEMOCRÁTICA. El ejemplo de Argentina nos debe servir de lección ¿Fin del siglo progresista de izquierda?. Crisis coyuntural SI, pero si tenemos el coraje de corregir políticamente nuestros errores y no simplemente hoy criticar – como lamentos de derrota – pero también es necesario reconocer que hay una crisis de perspectivas de forjar y construir una Nueva Democracia – que vaya más allá de la democracia electoral, dominante y hegemónica -. El ejemplo de Argentina debe servir, para “romper” las estructuras del viejo estado en el modelo neoliberal, es decir, acabar con la corrupción – debemos comprender en definitiva, que la corrupción es propia del sistema y su modelo neoliberal, pero es tan fuerte y muchas veces sus prácticas son invisibles, que rápido salpican hasta capturar a cuadros valiosos del gobierno y termina atrapando a político s del izquierda y nosotros mismo estamos decapitando nuestro movimiento y por su puesto el propio Gobierno. (miren lo que hoy sucede en Brasil y felizmente pararon en Chile desde el inicio);

Obviamente hoy si queremos realmente, hacer un gobierno distinto, superior – al miasma político neoliberal – tenemos la obligación pública y transparente de limpiar los partidos políticos de esta veneno de la corrupción y todos conjuntamente trabajar por desarrollar en forma diaria y permanente el Programa Político de Gobierno – como es lógico haciendo las correcciones naturales – pero su estructura de definición política de clase en tiempos neoliberales NO debe cambiar, por el contrario debe ser consolidar esa definición Política del Gobierno, es importante comprender que la línea de definición política del gobierno es central, principal, donde los movimientos sociales – el nuevo poder popular local – debe ser la base del proceso político – participación ciudadana al máximo, no creo en los políticos predestinados y menos en caudillos nacionales y caciques locales, porque ambos destruyen la política - de lo contrario nos pasamos el tiempo dando respuesta al poder de la prensa y sus “extravagancias seudo-políticas de liderazgos democráticos – NO, eso es falso y se fundamenta en una farsa, en una ilusión mediática y en una imposición de “resultados de las encuestología;  la democracia es el gobierno de los pueblos, no de las medios, pero la crisis política – crisis de la “clase política”, crisis de los partidos, crisis de representación – es hoy tan profunda que los mass-media asumen en la actual coyuntura  de “tempestad e indefiniciones” esa responsabilidad; O nosotros simplemente asumimos el pasivo político de la herencia neoliberal y como “buenos demócratas” olvidamos aspectos centrales de nuestra campaña política como la Rendición de Cuentas en Política, la Participación Ciudadana, el Poder Popular local, que la Ciudadanía Organizada asuma las grandes responsabilidades políticas, decisión política básica y central para forjar y construir una Nueva Gobernabilidad Democrática. (Continúa en el Blogger).-


/////



NADA VOLVERÁ A SER IGUAL.- Crisis de los gobiernos progresistas y nuevos movimientos sociales.
*****

Raúl Zibechi.

Diagonal lunes 28 de diciembre del 2015.

El que termina fue el peor año para el progresismo latino­americano, a tal punto que los gobiernos que habrá en 2016 no se parecerán a los que había en 2014. Pero el año que termina es, paradojas de la vida, un momento clave en la recomposición de los movimientos antisistémicos de la región.

La caída de los gobiernos progresistas es un episodio largamente anunciado. La campana repicó dos años atrás y emitió dos sonidos bien distintos. La abrupta caída de los precios de las commodities fue entendido como un fenómeno pasajero, pero con el tiempo desbarató presupuestos que habían sido elaborados con el barril de petróleo a más de cien dólares.

Un desastre económico largamente anunciado, porque en la década progresista los gobiernos profundizaron la dependencia de la soja, los hidrocarburos y los minerales. Brasil incluso, el único país industrial de la región sudamericana, vio marchitarse su industria mientras engordaban las exportaciones de mineral de hierro, carne y soja a cambio de productos elaborados chinos.

Agotamiento de un modelo.

Las llamadas ‘conquistas’ de los progresismos empezaron a mostrar la hilacha de su agotamiento: bajaron la pobreza que había alcanzado niveles tremendos en el pico de la crisis, hacia 2000, pero fueron incapaces de modificar los índices de desigualdad en la región más desigual del mundo. Con la crisis, las políticas sociales están siendo fagocitadas por la inflación, el desempleo y el ajuste fiscal.

Como suele suceder, la crisis económica puso al descubierto las miserias que los años de prosperidad permitieron disimular: gestiones mediocres, corrupciones, falta de proyectos de largo plazo y exceso de declaraciones. ¿Cómo es posible que el socialismo del siglo XXI y las “revoluciones” en marcha hayan sido neutralizadas por un puñado de votos? Así y todo, nada volverá a ser igual en la región. Las experiencias que viven millones de personas pueden no coincidir con los discursos, pero siempre dejan sedimentos.

Para quienes creemos que la historia la hacen los pueblos y que los movimientos sociales juegan un papel central en los cambios, 2015 ha sido un año de alegrías. En Argentina se mostró la enorme potencia del movimiento de mujeres, en junio, cuando 350.000 salieron a la calle en Buenos Aires bajo el lema “Ni una menos”, en rechazo a la violencia machista; así como las 65.000 que se concentraron en Mar del Plata, en el 30º En­cuen­tro Nacional de Mujeres.
La lucha de los estudiantes secundarios en São Paulo, con la ocupación de 200 centros de estudio en rechazo a una reforma educativa neo­liberal, es una muestra de que las jornadas de junio de 2013 siguen vivas en los corazones y en las avenidas brasileñas. La extensión de la lucha contra la minería al sur peruano, donde las comunidades campesinas vienen resistiendo el proyecto cuprífero Las Bambas, en Arequipa, muestra que el movimiento está lejos de agotarse en una región o ante un proyecto concreto. El reciente levantamiento indígena y popular en Ecuador contra la decisión de Rafael Correa de privar a los pueblos del manejo autónomo de la educación intercultural bilingüe es otra muestra de que los Estados no han podido disciplinar a los pueblos.

Ante el giro a la derecha de la región, el reposicionamiento de EE UU y el capital financiero, ahí están los movimientos, en pie de lucha para decir dos cosas que muchos parecen haber olvidado: con la vida no se juega, señores del capital; no usen nuestra lucha como escalera para trepar, señores progresistas.

*****

No hay comentarios: