jueves, 5 de febrero de 2015

TSIPRAS RECIBE GESTOS, PERO NO COMPROMISOS. ITALIA, ABIERTA A LAS PROPUESTAS GRIEGAS.

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Gobierno Griego, la lucha de un pueblo, de rodillas nunca jamás. Podrán morir de pie pero siempre el Ciudadano Helénico defenderá su dignidad, su Soberanía Nacional, su derecho al futuro de sus millones de hombres y mujeres de un pueblo por años atacado cruelmente en su dignidad en sus derechos humanos por una derecha corrupta, vende patria, que hipotecó y vendió el país a las elites político-empresariales dominantes mundiales; por eso, ante el ataque artero, cruel, violento, inhumano y salvaje del neoliberalismo, de los poderes facticos mundiales (europeos (alemanes) norteamericanos, todos en “santa alianza” hoy se enfrentan mortalmente contra el gobierno de izquierda del Syriza, del Primer Ministro Griego, Alexis Tsipras, todas a una sola voz, obedecen ordenes de aplastar este nuevo movimiento que trae políticas que desafían el poder neoliberal dominante  mundial, con plena seguridad no podrán mientras haya UNIDAD DE LA CIUDADANÍA HELÉNICA en defensa de su gobierno, su Programa Político de Dignidad Nacional. En la coyuntura interna y externa se  necesita con suma urgencia, dos tipos de políticas centrales:

Primero.- internamente, básico y fundamental,  es la Unidad del pueblo griego, su permanente movilización en torno a la defensa de sus derechos fundamentales como seres humanos. La cohesión social y política en el presente es una tarea social y política principal, con la finalidad de que el pueblo participe directamente de las políticas de defensa de su Nación, asuma en forma directa la lucha y movilización de la Ciudadanía, fortaleciendo el Poder Local Popular – es decir, la nueva sociedad civil emergente, popular – hoy verdadero bastión de resistencia nacional ante el ataque cruel y violento de la troika,(la política del Banco Central Europeo, de la Comisión Económica Europea y del Fondo Monetario Internacional), los bancos, las corporaciones, los poderes facticos transnacionales. Cuidado que el problema griego, tienda a mundializarse y cada vez crezca como un huracán y en su camino se lleve a cuantos supuestos poderosos encuentre en su camino.

Segundo.- Hoy más que nunca el pueblo griego, el gobierno de izquierda del Syriza y del Primer Ministro  Alexis Tsipras, necesita del apoyo de los jóvenes de los ciudadanos del mundo. Ante el ataque y práctica persecución a esta nueva política de dignidad nacional, los poderosos se mueven como vulgares y asesinos bulldozer, que creen aplastar y matar a quien encuentren en su camino. Si aún quedan en Europa algunos gobiernos con algo de dignidad de lo que fue el “socialismo” la “social-democracia”, asuman ante la historia y ante los millones de ciudadanos de sus países que en algún momento confiaron en ustedes Políticos – entre traidores, mafiosos y podridos – ahora es cuando respondan a sus pueblos apoyando al pueblo griego que por años vivió en la oscuridad de las políticas crueles y asesinas del neoliberalismo. Pero por ese camino creo que es difícil encontrar apoyo, pero la solidaridad, el apoyo está por las grandes vertientes de la  juventud, de los desempleados, migrantes, pobres, sindicalistas y Ciudadanos en general que desde las calles y plazas públicas – recordando el Ágora griega de hace 25 siglos – hoy recorre en mundo con su ejemplo y con plena y absoluta seguridad de un momento a otro nacerá como una esperanza el apoyo y solidaridad al pueblo griego y todos en el mundo gritaremos a todo pulmón “Ciudadanos del mundo Uníos, contra los nuevos opresores los bancos, corporaciones y poderes facticos mundiales”.

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Mejor no lo hubiera visitado, a quién? al Presidente francés, porque su sumisión es total a las políticas de la troika - al gobierno alemán - y a los poderes fácticos europeos. Y además perdió en el camino el último "granito" político que tenía de "socialismo"..
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TSIPRAS RECIBE GESTOS, PERO NO COMPROMISOS.

El Nuevo Premier Griego choca con los límites de la “comprensión” de sus socios europeos a la hora de negociar la deuda.
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El periplo que concluyó ayer en París resume por sí solo la inocultable realidad a la que los griegos deberán enfrentarse y la vara inflexible de los jefes de Estado y de gobierno de la UE, sean de derecha o socialdemócratas.

Eduardo Febbro

Desde París jueves 5 de febrero del 2015.
La simpatía puede ser peligrosa. Alexis Tsipras, el nuevo primer ministro griego, saboreó en París los contratiempos y los límites de la “simpatía” y de la “comprensión” de sus socios europeos cuando se trata de abordar el tema de la gigantesca deuda griega. La babosa retórica de los dirigentes de la Unión Europea (UE) se repitió en cada una de las capitales que Tsipras visitó esta semana. El periplo que concluyó ayer en París resume por sí solo la inocultable realidad a la que los griegos deberán enfrentarse y la vara inflexible de los jefes de Estado y de gobierno de la UE, sean de derecha o socialdemócratas (hoy esto es más o menos lo mismo). Al cabo del encuentro que mantuvieron en París Alexis Tsipras y el presidente francés, François Hollande, recordó que Atenas debía respetar tanto las reglas europeas como sus compromisos. París abogó por un diálogo “transparente” con Atenas pero sin hacer extensiva ninguna fórmula de solidaridad real, más allá de la “simpatía”. En lo concreto, no habrá ninguna anulación de la deuda griega, ni tampoco renegociación, ni menos un respiro para la ahogada economía de Atenas.
En apenas una semana, Tsipras midió el hiato insalvable que separa la verborragia de la disciplina militar de las cuentas bancarias. La decepción ha sido grande: fuera de Chipre, y contrariamente a lo que esperaba, el flamante premier no cuenta con ningún aliado en el seno de la Unión Europea. Su país está solo frente a la jauría de bancos y Estados que no piensan aflojar la soga que pusieron en el cuello de Grecia. Todos han invertido mucho y no se trata de perder un euro, sea cual fuere la voluntad política del pueblo griego.
Los balbuceos solidarios de Hollande y de otros eurodirigentes no alcanzan para disimular las tijeras con que Europa espera a Tsipras para cortarle las alas. El mandatario francés calcula posicionarse como un mediador entre el Sur de Europa y los acreedores del Norte, sin que esa postura tenga todavía perfiles definidos. Hollande jugó más bien a ser una suerte de simpático hombre invisible que interpretó la misma canción: “Grecia debe pagar”. Lo que se viene es una ofensiva poderosa contra los rebeldes de la izquierda radical griega orquestada por Alemania. La prensa filtró en estos días un documento terrible elaborado por el Eurogrupo (los ministros de Finanzas de la Zona Euro) con vistas a la reunión que mantendrán el próximo 11 de febrero. En ese texto, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, exige pura y llanamente la “rendición” de Tsipras.
Según el responsable alemán, el Ejecutivo griego y su partido deben olvidarse de las promesas que hicieron durante la campaña electoral y anular de inmediato las medidas adoptadas cuando fueron electos, es decir, el fin de la austeridad, el aumento del salario mínimo o de la jubilación. Para Wolfgang Schäuble sólo hay un camino: la aplicación estricta del memorándum donde están todas las reformas que Grecia debe aún implementar. Entre éstas figura un amplio programa de privatizaciones que Atenas suspendió, una no menos ambiciosa reforma del sistema de pensiones y el despido suplementario de unos 150 mil funcionarios públicos. El margen de maniobra de Syriza es tanto más estrecho cuanto que sin la ayuda de Europa y del FMI el navío griego se irá a pique.
Pese a los repetidos niets que sembraron la gira europea de los nuevos dirigentes griegos, Tsipras no pierde su optimismo. “Sé que la historia de la Unión Europea es una historia de desacuerdos que terminan en compromisos”, dice el dirigente de la izquierda radical griega, quien también advierte que “no somos una amenaza para Europa. La deuda griega tiene que convertirse en algo viable y estoy seguro de que podemos trabajar en común”. La mayoría parlamentaria conquistada por Syriza depende de ese acuerdo, pero no es nada seguro que los socios europeos de Atenas permitan que un rebelde les cambie el libreto que ya recitaron de memoria países como España, Portugal o Chipre. La salida, si hay salida, hoy se insinúa más por un retoque del memorándum de las reformas antes que por una renegociación de la deuda (340 mil millones de euros).
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Alexis Tsipras Primer Ministro de Grecia  y Matteo Renzi Primer Ministro de Italia, se explicaron simplemente actos de cooperación y abrir el diálogo político con la Unión Europea. Nada?.
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ITALIA, ABIERTA A LAS PROPUESTAS GRIEGAS.
Renzo dijo que su Gobierno, está dispuesto a cooperar y dialogar con el Gobierno de Tsipras.
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Atenas tiene cuestiones comunes con Roma, como una consistente deuda pública, elevados niveles de desempleo y escaso o nulo crecimiento a causa de la profunda crisis económica. El flamante premier Alexis Tsipras sigue su gira por Europa.

Elena Llorente

Página/12 En Italia
Desde Roma Página /12 miércoles 4 de febrero del 2015.

“Europa se encuentra ante una encrucijada. Grecia y su nuevo gobierno están convencidos de que es necesario un cambio político. Necesitamos tiempo para preparar un programa que incluirá las reformas necesarias. Hasta ahora es la clase media y los pobres los que han pagado la crisis en Grecia, no ciertamente los ricos. Hemos tenido un Estado clientelar, un Estado corrupto que queremos cambiar. Nos comprometeremos ante nuestro pueblo, las autoridades europeas y las futuras generaciones, a no crear más déficit y a lograr un equilibrio en nuestro balance económico”, dijo ayer en Roma el flamante primer ministro griego Alexis Tsipras. El premier griego, del partido de izquierda Syriza, se expresó en estos términos durante una rueda de prensa en Roma al concluir un encuentro con su colega italiano Matteo Renzi, del Partido Democrático (centroizquierda). Tsipras comenzó su primera gira como mandatario ayer por la mañana en Chipre y por la tarde en Roma para continuar luego a París y a la sede de la Unión Europea (UE) en Bruselas, a fin de explicar a los gobiernos europeos y autoridades de la UE los planes que tiene para sacar a su país de la crisis.
Y su frase más contundente en la rueda de prensa fue para la Unión Europea porque son sus autoridades las que tienen en jaque a Grecia desde hace tiempo, obligándola a permanentes recortes y restricciones en el marco de la llamada “política de austeridad” a la que ha obligado a los países en crisis. En el caso de Grecia en particular, para afrontar entre otras cosas su deuda –315 mil millones de euros– y sus desequilibrios financieros, cuando el país, por el contrario, necesita estimular su crecimiento con inversiones que ayuden la producción y el empleo. Conseguir más tiempo para un plan que su gobierno está elaborando, es uno de los objetivos tanto de la gira europea de Tsipras como la de su ministro de Economía, Yanis Varoufakis, que se ha entrevistado esta semana con sus colegas de Inglaterra, Francia e Italia y lo hará esta semana además con el de Alemania y con representantes del Banco Central Europeo.
Con Italia en general, Grecia tiene cuestiones comunes, como una consistente deuda pública, elevados niveles de desempleo, escaso o nulo crecimiento a causa de una crisis económica que no logra ser dominada. Y esto unió los puntos de vista de los dos primeros ministros. “Debemos llevar a Europa a hablar más de crecimiento y no tanto de balance. Una batalla nada fácil. Pero creo que lo piensan así la gran mayoría de los ciudadanos europeos. El mundo pide crecimiento no restricciones”, enfatizó Renzi, añadiendo que su gobierno está dispuesto a la “cooperación bilateral” con Grecia y “al diálogo en todas las sedes”, dando a entender que daría su aporte en la defensa de los objetivos griegos.
“Tenemos la misma edad –añadió Renzi–, pero hemos tenido experiencias diferentes. Pertenecemos a familias diferentes, pero tenemos una idea común: restituir a la política la posibilidad de cambiar las cosas.” A lo que Tsipras agregó: “Hablamos dos idiomas diferentes, pero sobre estos temas hablamos el mismo lenguaje. Somos coetáneos y nuestra generación es una de las que más ha sufrido, que ha emigrado para poder vivir con dignidad. Para defenderla, debemos luchar en el contexto europeo para que puedan volver a vivir donde nacieron. Estos son valores comunes. Es necesario un cambio en Europa que estimule la cohesión social, que permita dejar de lado el miedo y dar lugar a la esperanza”.
Pocas horas antes de que Tsipras llegara a Roma, lo había hecho el ministro de Economía Varoufakis, para encontrar a su colega italiano Pier Carlo Padon. Varoufakis, vestido de modo nada formal, como estilan hacer todos los ministros del gobierno de Tsipras, con una mochila al hombro porque acababa de desembarcar en el aeropuerto de Fiumicino viajando en clase turista, aseguró a los periodistas que “podemos ver el fin de la crisis griega a partir de junio. Se podrá hacer si en Europa se calman los ánimos. Necesitamos un poco de tiempo, tal vez un mes o seis semanas, para armar un acuerdo que pondremos en práctica desde el 1º de junio. Nuestra crisis terminará”. Y refiriéndose a Italia explicó a los periodistas italianos: “El caso de Italia demuestra que hay algo equivocado en la Eurozona. La economía italiana es seria, es productiva, desde el punto de vista de la cultura, de las manufacturas, hace de todo y lo hace bien. Italia ha administrado bien su economía, ha logrado un equilibrio de balance. Y pese a todo, tiene una deuda inmensa (poco más de dos billones de euros). Cuando sucede esto quiere decir que hay algo que no funciona en la Eurozona. Yo no creo que hay una crisis griega, irlandesa o italiana, sino una crisis del sistema, que debe ser enfrentada sistemáticamente, cosa que Europa no ha hecho”.
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