martes, 17 de febrero de 2015

EL EFECTO SYRIZA. TSIPRAS LANZA REFORMAS.

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Para emprender esas Reformas en un escenario de violencia policía, el Nuevo Primer Ministro Alexis Tsipras, cuenta con el apoyo, movilización y consecuencia política de la Ciudadanía Griega. Si mantienes tu consecuencia, incrementas la Confianza social y política de la ciudadanía, si aplicas Tú Programa con el cual fuiste electo, sigue creciendo la Confianza. Si el pueblo ve que te enfrentas a los tiburones del imperialismo como es la Troika, sigue creciendo al Confianza. El Gobierno que recupera con trabajo político y social al Confianza de su pueblo es un Gobierno exitoso, al final no tendrá miedo de ponerse al frente de ninguno de los tiburones y buitres del capitalismo salvaje. El 99% de la población mundial espera de Usted la forja y construcción de un Nuevo Liderazgo Comunitario, que lleve adelante una nueva conducción, un nuevo Programa de Gobierno, una Nueva Alternativa Política de clase, que el neoliberalismo vea que si los pobres, los explotados, los marginados, los desempleados, los migrantes, los jóvenes sin derecho al futuro, es decir los Ciudadanos del Mundo, Si tenemos una Nueva Alternativa Política. Otro Mundo Socialista, si es posible.

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EL EFECTO SYRIZA.
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Christophe Ventura.

Medelu.org.

Rebelión martes 17 de febrero del 2015.

Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino.

¿Desencadenará un tornado político en Europa el batir de alas de Syriza? Cualquiera que sea la evolución, la lista de efectos que en pocos días ha producido la clara victoria de la organización conducida por Alexis Tsipras asombra.

En Grecia el bipartidismo político cimentado en la aplicación del liberalismo ha explotado. Es el primero en Europa. La socialdemocracia (Pasok), cómplice destruido de la derecha en su aplicación de la hoja de ruta la austeridad, se ha empequeñecido electoralmente en favor de la nueva fuerza de izquierda, Syriza (1). Las posiciones del movimiento europeo antiausteridad se han visto fortalecidas y las fuerzas políticas que la reclaman aumentan su influencia en los países de la periferia continental (Grecia, España. Irlanda).

En toda Europa –y hasta en Estados Unidos– muchos debates entre las élites económicas, políticas y mediáticas sobre qué conviene hacer se posicionan a favor del acontecimiento Syriza; ¿Son sostenibles y legítimas las deudas soberanas de los Estados? ¿Realmente son necesarias las políticas rigurosas o no lo son, como parece que desea el presidente Barack Obama en la actualidad cuando afirma “no es posible seguir presionando a los países que se hallan en plena depresión” y llama a una “estrategia de crecimiento”? ¿Qué hacer con el euro y con la Unión Europea?

Es imposible no imaginar el alivio del pueblo griego, ultrajado durante cinco largos años de superausteridad, luego del anuncio de las primeras medidas sociales –“humanitarias”– tomadas por el nuevo Gobierno: aumento del salario mínimo, revaloración de las jubilaciones y supresión de las disposiciones referentes a la edad jubilatoria, reconsideración de las medidas de austeridad en materia de salud pública (derecho de asistencia en los hospitales y pago de recetas médicas), reincorporación de miles de empleados y personal técnico que habían sido despedidos, detención de las privatizaciones y puesta en marcha de nuevo de los marcos legales de las negociaciones colectivas de trabajo (2).

Al decidir razonablemente oponerse a las nuevas sanciones de la UE contra Rusia en el expediente ucraniano, el gobierno de Tsipras se muestra al mismo tiempo como un país voluntarioso independientemente de su peso económico, político y militar y puede introducir tensiones en todo el edificio institucional de la UE. En todos los campos en los que la toma de decisiones europea reina la unanimidad Grecia tiene un enorme poder. Puede bloquear e imponer una inédita relación de fuerzas sobre los temas que le interesan, como acaba de demostrar en las negociaciones del Tratado Transatlántico (3). Fue famosa la frase “lo que quiero, señor Palmer (nombre del periodista del The Guardian, John Palmer), es muy sencillo: quiero que me devuelvan mi dinero” (I want my money back) de Margaret Thatcher en 1979. Hoy la Grecia de Alexis Tsipras podría decir al periodista del The Guardian: “lo que quiero, señor Palmer, es muy simple: quiero que me devuelvan mi soberanía democrática” (I want my democracy back).

Las perspectivas que se abren ante esta nueva situación histórica son numerosas. Pero en estemos momentos nadie puede garantizar a una Grecia antiausteridad, democrática y rebelde que tendrá éxito.

En el plano externo el pulso con Alemania apenas ha comenzado. Syriza apuesta por la aplicación de su programa dentro de un euro que impone a los Estados miembros drásticas obligaciones en materia presupuestaria y fiscal. El partido de Tsipras pretende en cambio obtener, en estas condiciones, una reestructuración sustancial (incluso una anulación) de la deuda pública griega, estimada en más de 320.000 millones de euros (175% del PBI) y una eliminación de los programas de austeridad. Por su parte Alemania, sintiéndose acorralada por esta estrategia tan osada como incierta, no parece dispuesta a aceptar una medida que se convertiría, más allá del impacto sobre ella misma, en una eventual absorción financiera de la cesación de pagos de Grecia, o sea, abrir una caja de Pandora de la que inmediatamente surgirían España, Irlanda, Italia y Portugal para exigir también una reestructuración y especialmente el final de la austeridad y del dogma monetarista.

Tsipras y su Gobierno saben que su estrategia conlleva un importante riesgo político. En efecto, si quiere alcanzar los objetivos anunciados no puede aceptar ninguna concesión frente a la troika, con la que el nuevo ministro de finanzas Yanis Varufakis ha declarado que no quiere volver a negociar. Porque sabe que Syriza quemaría sus naves en esa batalla. No existe una estrategia intermedia. Un retroceso en el asunto de la deuda o en la eliminación del programa de austeridad y el Gobierno de Syriza será triturado por la finanza internacional y rechazado por quienes lo han elegido ampliamente para resolver una aguda crisis económica, política y social.

En Alemania, por su parte, que Angela Merkel mantenga su intransigencia –nada de borrar la deuda griega– y para Atenas el espectro de una forzosa salida del euro volverá a resurgir. Las consecuencias para Grecia serían muy graves, pero también para la propia supervivencia de la Eurozona. ¿Realmente es lo que interesa a Alemania?

Syriza está jugando fuerte y deberá enfrentar internamente numerosos obstáculos. Como nos enseña la historia de las experiencias de la izquierda en el poder, conquistar el poder del Estado –el Gobierno, el Parlamento, los gobiernos locales- es esencial… pero no es suficiente. Las fuerzas de izquierda sufren un handicap cuando acceden al poder en períodos de graves crisis económicas y sociales (parcialmente) del poder del Estado. En el Gobierno sufren la acción radical de las fuerzas del sistema que siguen disponiendo de mucho poder en el Estado y en la sociedad. Las fuerzas interiores dominantes son capaces por inercia o según sus históricas configuraciones por la activa hostilidad de la administración estatal, del sistema mediático, del sector privado y bancario, de debilitar y hasta de desestabilizar –como sucede en América Latina (Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela)– el Gobierno transformador elegido y sus propuestas programáticas para imponerle un compromiso favorable al mantenimiento del anterior orden social y político (4).

Para que Syriza pueda tener la oportunidad de poner en marcha su proyecto y abrir de ese modo un nuevo camino a Europa, va a necesitar el apoyo solidario de todas las fuerzas políticas, sociales y ciudadanas progresistas del continente. Estas últimas, por ejemplo, podrían tomar la iniciativa de convocar una gran reunión ciudadana europea, incluso internacional, dedicada al tema de la deuda y de la recuperación democrática. Pero en lo inmediato, se trata de desarrollar en Grecia un poderoso movimiento del que necesitará Syriza para ayudarla a enfrentar las reiteraciones de la troika y de las clases dominantes europeas derrotadas en las urnas el 25 de enero.

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Notas 
(1) Leer el análisis de Fabien Escalona « En Grèce, l’agonie du Pasok et la victoire historique de la gauche radicale», Mémoire des luttes.
( 2) Conviene agregar a este primer tramo de medidas económicas y sociales las decisiones anunciadas en materia de inmigración. Para el nuevo gobierno se tratará de actuar “facilitando la naturalización de los inmigrantes y especialmente de sus hijos” nacidos en territorio griego.
(3) El nuevo ministro del sector público y del área administrativa, Georgios Katrougkalos, ha declarado: “Les puedo asegurar que un Parlamento en el que Syriza detenta la mayoría no ratificará jamás el acuerdo de libre comercio. Es un gran favor que se hace no solo al pueblo griego, sino también al pueblo europeo en su conjunto”. Leer «Le gouvernement de Syriza veut faire sombrer le TTIP», Euractiv, 3 de febrero de 2015.
4) Ventura, Christophe: «Considérations et réflexions sur la crise de “la gauche” et sur les nouveaux mouvements sociaux et citoyens internationaux», Mémoire des luttes.


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El Premier griego Alexis Tsipras, presentó su programa de gobierno.
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TSIPRAS LANZA REFORMAS.
Ley de Medios y recorte de gastos en Grecia.
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El presidente griego, Alexis Tsipras, señaló ayer como una de sus prioridades la reforma de la administración pública para acabar con la ineficiencia y clientelismo político. Además, el ministro de Estado griego, Nikos Pappas, anunció la creación de una nueva ley para la radiotelevisión pública griega (ERT), cerrada por el gobierno conservador de Samaras, que dejó a miles de personas sin trabajo.
Durante la presentación de su programa de gobierno, Tsipras anunció que reducirá en un 30 por ciento el personal de su sede y en un 40 por ciento sus escoltas, para que dejen de cuidarlo a él y que se encarguen de la seguridad de los ciudadanos. Además, pretende reducir al personal asesor, que el premier calificó de “ejércitos de consejeros”, vender la mitad de los coches y uno de los tres aviones propiedad del gobierno. De los 700 coches que posee el Estado se venderán 450 que, mediante una ley que se prevé se apruebe en los próximos meses, pasarán a manos del Ministerio de Reconstrucción Productiva, que los venderá a través de una subasta electrónica.
Según adelantó el ministro de Sanidad, Panayotis Kurublís, su departamento recibirá el dinero que se recaude de la venta del avión y de uno de los coches blindados de alta gama más caros. Dichos fondos se destinarán a reparar 120 ambulancias que están paradas por falta de financiación.
El sistema sanitario público es uno de los más afectados por los recortes de los últimos cinco años, ya que casi tres millones de griegos han quedado excluidos por estar más de un año en el paro o tener deudas con Hacienda por un período superior a doce meses. Grecia tiene a sus espaldas una larga tradición que agobia sus instituciones y en general un sistema que ha pasado demasiado tiempo bajo la sombra de las corruptelas diarias, a base de sobres, los llamados fakelakis, como se conocen en griego, y un sistema clientelar que ha extendido sus lazos con el sector público.
Por otro lado, la ley de radiotelevisión griega anunciada por Nikos Pappas busca reformar completamente el servicio, a partir del establecimiento de nuevos objetivos y estándares de calidad. “Queremos hacer un nuevo comienzo sobre la base de la igualdad de trato de los trabajadores, sin crear aristocracias. Nuestro objetivo es crear una ERT moderna, competitiva, democrática y plural”, destacó Pappas. Además, afirmó que los trabajadores despedidos podrán formar parte de la nueva radiotelevisión.
El gobierno del conservador Antonis Samaras decretó el cierre unilateral de la ERT el 11 de junio de 2013, bajo el pretexto de que era inviable económicamente, con lo que sus más de 2600 trabajadores se quedaron sin empleo. Oficialmente, la señal fue suspendida, pero unos 400 trabajadores de la ERT continúan emitiendo radio y televisión a través de plataformas de streaming, bajo el nombre ERT Open.
En paralelo, el anterior Ejecutivo abrió en mayo de 2014 la cadena pública Nerit, en las mismas instalaciones que su predecesora, pero con un tercio de la plantilla original. Para ellos, según Pa-ppas, habrá una nueva evaluación de personal. “Seremos objetivos y justos con los empleados. El gobierno tratará de fortalecer la voz de los trabajadores en los órganos de dirección para aprovechar la valiosa experiencia de autogestión que han demostrado en ERT Open”, destacó el ministro.

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