sábado, 5 de noviembre de 2011

G-20. Terminó la Cumbre de Cannes, Francia. Con una declaración de buenas intenciones. El documento de la Cumbre del G-20 incorporó ......

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El primer punto del documento que expresa las conclusiones de la cumbre reconoce que la economía internacional va de mal en peor. “El crecimiento ha caído, subió el desempleo hasta niveles inaceptables y en Europa han aumentado los riesgos” a una crisis de proporciones, admite. En respuesta a ello, el punto dos sostiene que los 20 países se comprometen a trabajar juntos para revitalizar las economías, crear empleos, generar un entorno financiero seguro y promover la inclusión social. Son términos que habían quedado de lado los últimos dos años, cuando los países centrales torcieron la balanza hacia medidas pro-mercado. Ese avance de las posiciones conservadoras fue muy criticado por Cristina Kirchner en esta cumbre, y ayer expresó su satisfacción por la recuperación de parte del terreno perdido. En esa misma línea hay que entender las reformas que se plantean para el FMI. Por un lado, el G-20 le pidió al organismo que diseñe nuevas líneas de crédito flexibles para auxiliar a los países que lo requieran. Hasta ahora el Fondo Monetario aplicó un criterio restrictivo en su oferta de apoyo financiero. El G-20 también dispuso que las naciones que lo deseen podrán hacer aportes de capital para alimentar esos programas de créditos. Fue una concesión a los BRIChS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que vienen exigiendo mayor participación en la toma de decisiones dentro del Fondo. Los aportes de dinero que hagan redundarán en un aumento de su cuota en el FMI y así lograrán ir avanzando hacia aquel objetivo.


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Cannes. Francia. Cumbre del G-20. Sus acuerdos y resoluciones no encuentran pista. Van de fracaso en fracaso. Intentaron poner de rodillas, sí al gobierno griego, pero no al heroico pueblo helénico que lucha con heroismo y nos da una lección al mundo, como se defienden los derechos a la vida.

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G-20. Terminó la Cumbre de Cannes, Francia. Con una declaración de buenas intenciones.


El documento de la Cumbre del G-20 incorporó como objetivo el crecimiento y el empleo. Satisfacción Argentina.


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Dominado por la crisis griega, el G-20 definió que el FMI incorporará el yuan de China en su canasta de monedas y que aumentarán los controles a grandes bancos. No hubo acuerdo por paraísos fiscales y un impuesto a las transacciones financieras



Por David Cufré


Desde Cannes. Página /12. Sábado 5 de noviembre del 2011.


En función de quién haga el análisis, la sexta cumbre de presidentes del G-20 fue un paso adelante o un paso atrás. Para Cristina Fernández de Kirchner, el encuentro “ha sido realmente bueno”. “Se abordaron los problemas con mucha sinceridad, pero también con efectividad”, evaluó. La reacción de los mercados internacionales resultó otra. Las principales plazas bursátiles cerraron en baja, por considerar que no hubo medidas concretas de nuevos rescates al sector financiero. La interpretación del gobierno argentino fue favorable porque el documento final de la cumbre levanta uno de los temas que llevó como bandera: que los países deben poner como prioridad “el crecimiento económico, la generación de empleo y la promoción social”.En eso se vio la mano argentina”, apuntó el presidente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía, tras el cierre de la cumbre. Los jefes de Estado también acordaron avanzar con cambios en el funcionamiento del FMI, incluyendo una revisión de la canasta de monedas que administra el organismo (DEG) no más allá de 2015. Eso podría dar espacio al ingreso del yuan chino o alguna otra moneda de países emergentes como referencia global.


El encuentro de los jefes de Estado estuvo teñido en sus dos intensos días de trabajo por la agudización de la crisis política en Grecia. Eso consumió un tiempo importante a los presidentes de las potencias de Europa, el local Nicolás Sarkozy y la alemana Ángela Merkel, y tal vez restó espacio para avanzar en otras cuestiones. Ayer hubo una última sesión por la mañana y luego un almuerzo, donde los ánimos estuvieron más distendidos que al principio de la cumbre. Fernández de Kirchner no participó de la audiencia de la mañana, en parte porque estuvo definiendo los últimos detalles de su entrevista posterior con Barack Obama y en parte porque siguió minuto a minuto los sucesos de Chacabuco. “Estuvo en contacto permanente con los funcionarios, dando instrucciones para actuar con velocidad”, contaron voceros oficiales. Luego, sí, concurrió al almuerzo de cierre de la conferencia.


El primer punto del documento que expresa las conclusiones de la cumbre reconoce que la economía internacional va de mal en peor. “El crecimiento ha caído, subió el desempleo hasta niveles inaceptables y en Europa han aumentado los riesgos” a una crisis de proporciones, admite. En respuesta a ello, el punto dos sostiene que los 20 países se comprometen a trabajar juntos para revitalizar las economías, crear empleos, generar un entorno financiero seguro y promover la inclusión social. Son términos que habían quedado de lado los últimos dos años, cuando los países centrales torcieron la balanza hacia medidas pro-mercado. Ese avance de las posiciones conservadoras fue muy criticado por Cristina Kirchner en esta cumbre, y ayer expresó su satisfacción por la recuperación de parte del terreno perdido. En esa misma línea hay que entender las reformas que se plantean para el FMI.


Por un lado, el G-20 le pidió al organismo que diseñe nuevas líneas de crédito flexibles para auxiliar a los países que lo requieran. Hasta ahora el Fondo Monetario aplicó un criterio restrictivo en su oferta de apoyo financiero. El G-20 también dispuso que las naciones que lo deseen podrán hacer aportes de capital para alimentar esos programas de créditos. Fue una concesión a los BRIChS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que vienen exigiendo mayor participación en la toma de decisiones dentro del Fondo. Los aportes de dinero que hagan redundarán en un aumento de su cuota en el FMI y así lograrán ir avanzando hacia aquel objetivo.


Junto con esto, el G-20 le pidió al Fondo que revise la composición de su canasta de monedas de referencia internacional. Se trata de los Derechos Especiales de Giro (DEG), que integran actualmente el dólar, el yen, el euro y la libra. La tarea deberá completarse “en 2015 o antes”. De ese trabajo podría surgir que el yuan chino también pase a ser una moneda de referencia global, lo que cambiaría el mapa dentro de las potencias. Sería un reconocimiento del nuevo mundo, donde Estados Unidos y Europa ya no dominan en soledad. En lo que respecta al FMI, el G-20 postergó para la próxima cumbre, que será en junio de 2012, la decisión de volver a capitalizar al organismo. La anterior capitalización ocurrió en 2009 y fue positiva para Argentina, porque le dio acceso a dinero fresco para sus reservas. Retomar estas ideas computa como ganancia para el gobierno nacional.


Otra discusión no saldada fue la creación de una suerte de Tasa Tobin o impuesto a las transacciones financieras. Es un proyecto que impulsan Francia y Alemania para restringir la especulación. El gobierno argentino dio su apoyo, pero a condición de que al mismo tiempo se combatan los paraísos fiscales. CFK los llamó “guaridas fiscales”. Estados Unidos e Inglaterra se mantuvieron inflexibles en su posición contraria al impuesto, y tampoco mostraron interés en acotar el funcionamiento de los paraísos. Ambos países hacen uso de ellos, incluso dentro de sus propias fronteras, en el estado de Delaware y la City londinense, respectivamente.


A cambio, apoyaron una medida que tiende a regular a las grandes corporaciones financieras. El G-20 declaró que ya no podrán existir bancos o instituciones financieras “demasiado grandes para caer”. Esos gigantes de las finanzas lograron rescates millonarios a lo largo de la crisis, porque si los Estados no los amparaban, las consecuencias de sus quiebras podían ser devastadoras para el resto de la economía. Semejante poder limita a los gobiernos, que ahora decidieron empezar a cambiar esa situación. El G-20 fijó un plazo hasta 2016 para generar nuevas regulaciones en la materia.


Como en cada cumbre, los presidentes definieron el cronograma de próximos encuentros. Los Cabos, en Baja California, México, los recibirá de nuevo en junio de 2012, mientras que en 2013 la cumbre será en Rusia, en 2014 en Australia y en 2015 en Turquía. Para entonces, todos esperan que la crisis haya quedado atrás.



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Cumbre del G-20. Abrazos. alegrái y satisfacciones de los "líderes" mundiales ante sus permanentes fracasos sobre la "economía de casino" el capitalismo del desastre.

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Confianza limitada para el gobierno de Grecia.


El Primer Ministro Papandreu fue confirmado en el Parlamento al sumar apoyos por Derecha.


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Página /12. Sábado 5 de noviembre del 2011.



Un pequeño partido de centroderecha acepta colaborar con Papandreu para formar el Ejecutivo de coalición. Así, el líder socialista superó por siete votos una moción de confianza en medio de las negociaciones con la Unión Europea.



El primer ministro de Grecia, el socialista Giorgos Papandreu, superó ayer la moción de confianza en el Parlamento por 153 votos contra 144 y formará un gobierno de unidad nacional hoy mismo. Un pequeño partido de centroderecha acepta colaborar con Papandreu para formar el Ejecutivo de coalición. La líder de Alianza Democrática, Dora Bakoyanni, anunció el compromiso de su organización para apoyar al gobierno.


Papandreu había pedido ayer en el Parlamento un voto de confianza para formar, a partir de hoy, un gobierno de unidad nacional con el objetivo de salir de la actual crisis económica y política. Papandreu, que se encuentra bajo fuerte presión de la oposición conservadora de dimitir y convocar a elecciones, dijo que unos comicios en estos momentos serían “catastróficos”.


“Pido voto de confianza para que el gobierno tenga la fuerza para hacer todo lo necesario para formar un gobierno de cooperación”, dijo el primer ministro, quien agregó que acudirá mañana mismo al presidente griego, Karolos Papoulias. Antes de celebrar elecciones, Grecia necesita lo que el primer ministro calificó como un “gobierno fuerte”. Una vez que la situación se haya estabilizado, entonces se pueden convocar los comicios, agregó.


“No me importa si soy elegido. Ha llegado el momento para un nuevo esfuerzo, con buena voluntad”, manifestó Papandreu, que durante su discurso pasó revista a su carrera política de 30 años. Ampliar el gobierno es “la última posibilidad” para conseguir el próximo tramo de la ayuda internacional de 8000 millones de euros, advirtió el primer ministro. Tras las palabras de Papandreu, el Parlamento griego se disponía a votar sobre la moción de confianza.


El líder opositor, Antonis Samaras, de la Nueva Democracia (ND), dijo a la prensa tras el discurso del primer ministro que “se han caído las máscaras. Papandreu rechazó nuestra propuesta. La única solución son las elecciones”. El principal partido opositor, que cuenta con 85 escaños, exige la renuncia del primer ministro, formar de inmediato un gobierno de transición de expertos para adoptar el plan de ayuda internacional y convocar luego elecciones anticipadas.


El gobernante Partido Socialista Pasok dispone de una muy ajustada mayoría de 152 escaños entre los 300 escaños del Parlamento, y algunos de sus diputados han amenazado con votar en contra del primer ministro, lo que hace que el resultado sea más que incierto. Papandreu dejó consternados a sus socios europeos el pasado lunes convocando a un referéndum sobre el paquete de rescate, aprobado el 26 de octubre en Bruselas, que finalmente fue retirado el jueves bajo la fuerte presión interna y externa. A cambio de más medidas de austeridad, Grecia recibiría, según este acuerdo, 130.000 millones de euros y se les condonaría un 50 por ciento de la deuda a acreedores privados.


Según dijo el primer ministro, el acuerdo asegura los depósitos bancarios, los salarios y las pensiones, además de ser una “última oportunidad para poner el país en bases sólidas”. Papandreu expresó su satisfacción de que la oposición conservadora, que ha rechazado durante meses todas las políticas del gobierno, haya expresado ahora su apoyo al paquete comunitario.


La idea de Papandreu de convocar a un referéndum provocó un desplome de los mercados ante el temor de los inversores a un muy probable triunfo del “No” en la consulta y a sus potenciales consecuencias: un default desordenado de Grecia, un efecto dominó sobre los otros países de la Eurozona con problemas de deuda y una nueva recesión planetaria.


Pese a fuertes presiones, Papandreu rechazó el jueves llamados a renunciar, aunque dijo que no estaba “pegado a ningún asiento”. Sin embargo, tanto el oficialista Pasok como la oposición conservadora ya hablan de elecciones anticipadas, aunque difieren en cuándo deberían celebrarse.


A horas de la votación, ministros y legisladores socialistas continuaron acumulando presiones sobre el premier para que inicien de inmediato conversaciones con la oposición sobre un gobierno de unidad, en una señal de que pronto se verá forzado a renunciar, incluso si supera la moción de confianza parlamentaria. “Es inconcebible que el gobierno gane la votación de confianza y luego pretenda que no pasó nada”, dijo el ministro de Salud, Andreas Loverdos, en un comunicado publicado en su blog de Internet. “A menos que se den pasos inmediatos hacia la formación de un gobierno de unidad nacional, no tendré ninguna participación en ese proceso político”, advirtió el ministro.


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