lunes, 3 de marzo de 2008

¿FALLECE LA GLOBALIZACION NEOLIBERAL?.

Immanuel Wallerstein

2008: el fallecimiento de la globalización neoliberal

La ideología de la globalización neoliberal ha estado en boga desde principios de los años 80. No era, de hecho, una idea nueva en la historia del sistema-mundo moderno, aunque reivindicó serlo. Más bien era la muy vieja idea de que los gobiernos del mundo debían dejar de estorbarle a las grandes y eficientes empresas en sus esfuerzos por prevalecer en el mercado mundial. La primera implicación de política pública era que los gobiernos, todos los gobiernos, debían permitir que estas corporaciones cruzaran libremente todas las fronteras con sus bienes y su capital. La segunda implicación de política pública era que los gobiernos, todos los gobiernos, debían renunciar ellos mismos a cualquier papel de dueños de estas empresas productivas, y privatizar así todo lo que poseyeran. Una tercera implicación era que los gobiernos, todos ellos, debían minimizar, si no eliminar, todos y cada uno de los diferentes pagos de transferencia por seguridad social a sus poblaciones. Por ciclos, esta vieja idea siempre ha estado de moda.
En los años 80, estas ideas fueron propuestas para contrarrestar a las también viejas visiones keynesianas y/o socialistas que habían prevalecido en la mayoría de los países del mundo: que las economías deberían ser mixtas (el Estado más las empresas privadas); que los gobiernos deberían proteger a sus ciudadanos de las corporaciones cuasi monopólicas propiedad de extranjeros; que los gobiernos deberían intentar ecualizar las oportunidades de vida transfiriendo beneficios a sus residentes menos afortunados (especialmente en los niveles de educación, salud y garantías de ingreso a lo largo de la vida), lo que requeriría, por supuesto, fijarle impuestos a los residentes más acomodados y a las corporaciones.
El programa de globalización neoliberal sacó ventaja del estancamiento mundial de ganancias que vino tras el largo periodo de expansión global sin precedentes posterior a 1945 y que abarcó hasta principios de los años 70, el cual impulsó la visión keynesiana o socialista de dominar las políticas públicas. El estancamiento de ganancias creó problemas en el balance de pagos para un número muy grande de gobiernos en el mundo, especialmente en el Sur global y en el llamado bloque socialista de naciones. La contraofensiva neoliberal fue encabezada por los gobiernos de derecha de Estados Unidos y Gran Bretaña (Reagan y Thatcher) más las dos principales agencias financieras intergubernamentales –el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial–, y estas instancias, juntas, crearon e impusieron lo que vino a ser conocido como Consenso de Washington. El lema de esta política conjunta fue acuñada por la señora Thatcher: TINA, siglas para “There Is No Alternative” (No hay alternativa). El lema intentaba transmitirle a todos los gobiernos que tenían que cumplir con el lineamiento fijado por las recomendaciones de política pública, o ser castigados con un lento crecimiento y la negación de toda ayuda internacional ante cualquier dificultad que pudieran enfrentar.
El Consenso de Washington prometió un crecimiento económico renovado para todos y una salida del estancamiento global de ganancias. A nivel político, los proponentes de la globalización neoliberal tuvieron mucho éxito. Gobierno tras gobierno –en el Sur global, en el bloque socialista y en los fuertes estados occidentales– privatizó las industrias, abrió sus fronteras al comercio y a las transacciones financieras, y recortó el Estado benefactor. Las ideas socialistas, aun las keynesianas, fueron desacreditadas en la opinión pública y las elites políticas renunciaron a ellas. La consecuencia visible más dramática fue la caída de la Unión Soviética y los regímenes comunistas de Europa central y del este, más la adopción de políticas amigables con el mercado por parte de la todavía denominada China socialista.

El único problema con este gran éxito político fue que no pudo igualarlo el éxito económico. Continuó el estancamiento de ganancias en las empresas industriales del mundo. La repentina alza en los mercados bursátiles en todas partes no se basó en ganancias de la producción sino en las manipulaciones especulativas financieras. La distribución del ingreso a escala mundial y en los diferentes países se volvió muy asimétrica, un incremento masivo en el ingreso de 10 por ciento superior y en especial de uno por ciento más elevado de la población mundial, y una caída en el ingreso real para el resto de las poblaciones mundiales.
La desilusión con las glorias del “mercado” sin restricciones comenzó a ser visible a mediados de los 90. Esto pudo observarse en varios planos: en muchos países regresaron al poder gobiernos más orientados hacia el bienestar social; hubo nuevos llamados –especialmente por parte de los movimientos laborales y las organizaciones de trabajadores rurales– a que los gobiernos emprendieran políticas proteccionistas; creció a escala mundial un movimiento altermundista cuyo lema es “otro mundo es posible”.
La reacción creció lenta pero constantemente. Entretanto, con el régimen de George W. Bush, los proponentes de la globalización neoliberal no sólo persistieron sino que incrementaron su presión. El gobierno de Bush pujó simultáneamente por una distribución del ingreso más distorsionada (mediante grandes recortes fiscales para los más acaudalados) y por una política exterior de militarismo unilateral macho (la invasión de Irak). Financió esto mediante una fantástica expansión de préstamos (un endeudamiento) con la venta de bonos del Tesoro estadunidense a quienes controlan las existencias mundiales de energía y las instalaciones de producción a bajo costo.
Se veía bien en el papel, si sólo se fijaba uno en las cifras de los mercados bursátiles. Pero era una burbuja de crédito superlativo condenada a estallar, y ahora está estallando. La invasión de Irak (más Afganistán y Pakistán) está demostrando ser un enorme fiasco político y militar. La solidez económica de Estados Unidos cae en el descrédito, lo que ocasiona una radical caída del dólar. Y los mercados bursátiles del mundo tiemblan conforme confrontan el pinchazo de la burbuja.
¿Así que cuáles son las conclusiones de política pública que extraen los gobiernos y las poblaciones? Parece haber cuatro en curso. La primera es el fin del papel que tenía el dólar estadunidense como divisa de reserva para el mundo, lo cual hace imposible continuar la política de superendeudamiento del gobierno de Estados Unidos y de sus consumidores. La segunda es el regreso a un alto grado de proteccionismo, tanto en el Norte como en el Sur globales. La tercera es el regreso a la adquisición estatal de las empresas que fracasan y la implementación de medidas keynesianas. La última es el retorno a políticas redistributivas más enfocadas al bienestar social.
La balanza política oscila de regreso. De aquí a 10 años se escribirá acerca de la globalización neoliberal como un oscilamiento cíclico en la historia de la economía-mundo capitalista. La cuestión real no es si esta fase terminó sino si el retorno pendular podrá restaurar, como en el pasado, un relativo equilibrio en el sistema-mundo. ¿O se habrá hecho ya demasiado daño? ¿Estaremos en un caos más violento en la economía-mundo y como tal en el sistema-mundo como un todo?

Un nuevo orden económico.
El sistema neoliberal, responsable de la economía propia de casino en la que hemos vivido a escala mundial, está dando manifiestas señales de agotamiento y de incapacidad, especialmente en Estados Unidos. Basta con leer el discurso sobre el estado de la Unión del presidente Bush para percatarse de ello. La "incertidumbre económica", que tanto preocupa al americano de a pie, apenas merece una referencia de paso en ese discurso. Bush, obviamente, no sabe bien lo que decir ni, sobre todo, lo que hacer. Ahora bien, los economistas y políticos que deambulan por el viejo areópago de Davos, tan arrogantemente monetaristas en el pasado, tampoco lo saben. Hablan de cambios, de transparencia, de ética, de más Estado -¡quién iba a imaginárselo!- a causa del problema social y ambiental, al que ha de prestarse, obviamente, la mayor atención; denuncian asimismo la condición obsoleta de instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, pero no se atreven aún a afirmar que el sistema está podrido y que es indispensable -y urgente- cambiarlo profundamente.
La minicumbre de Londres fue una maniobra mediática sin consecuencias
En cuanto a la Unión Europea, donde la crisis financiera y económica está menos presente -el euro vuelve a ser la moneda de referencia global, con el dólar en caída libre-, es fundamental reconocer que hasta ahora tampoco se ha atrevido nadie a sacar las conclusiones que se derivan del agotamiento del sistema neoliberal. Por falta de coraje político.
La reciente cumbre promovida por el Reino Unido -con los cuatro "grandes" inicialmente, Brown, Angela Merkel, Sarkozy y Prodi, dimisionario, por cierto; a la que se unió, a última hora, el presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, para intentar evitar las críticas contra el "directorio" de los seudograndes- fue un golpe antieuropeo típicamente británico, en el que la señora Merkel se dejó involucrar y que se saldó, como es habitual, con una maniobra mediática retórica, sin ninguna clase de consecuencias prácticas.
Entretanto, la realidad de las cosas no deja de imponerse. Los escándalos financieros; los resultados catastróficos de las subprime, con consecuencias muy negativas a ambos lados del Atlántico; el visible debilitamiento del crecimiento; el desempleo, que va aumentando, y las quiebras de grandes empresas y de bancos, involucrados en maniobras bajo sospecha en paraísos fiscales donde habitualmente se lava el "dinero sucio", son señales ineludibles de que resultaría de gran importancia abrir paso urgentemente a un nuevo orden económico global.
Pero ¿cómo hacerlo cuando el ambiente político en el que se halla la Unión Europea parece impedir cualquier clase de reacción que tenga con el valor y la amplitud de miras que harían falta?
El caso de Citybank, el mayor banco del mundo, es paradigmático de la situación de incertidumbre financiera y moral en la que se vive hoy en Estados Unidos y en Europa. El banco está prácticamente en quiebra. ¿Y quiénes son los que se preparan para salvarlo, invirtiendo en él cuanto capital sea necesario? ¡China, Singapur y los Emiratos Árabes! ¡Hasta qué extremos ha llegado Estados Unidos!
En un año de elecciones presidenciales norteamericanas, los nuevos rumbos políticos, lo queramos o no, pasan por ahí. De momento es difícil hacer previsiones. A Estados Unidos -como en 1932, recién salidos de la crisis de 1929- le haría falta un presidente con la visión y la audacia política de un Roosevelt. ¿Tendrá la suerte de encontrarlo en el joven político negro que tuvo la osadía de votar, en el momento preciso, contra la guerra de Irak, un hombre de intenciones claras y con una manifiesta voluntad de cambio?
Ésa sería la manera de sacar a Occidente de una de sus mayores crisis y de poder sentarse en la mesa de negociaciones con los países emergentes -Rusia, China, Brasil, la India-, así como con Sudáfrica, Japón, Indonesia y Egipto, para poner los cimientos, en el marco de la ONU, de un nuevo orden económico global, que tanta falta nos hace a todos.
Mário Soares es ex presidente y ex primer ministro de Portugal.
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7 comentarios:

Octavio dijo...

LOS PROBLEMAS DE LA GLOBALIZACION NEOLIBERAL
Los dirigentes de los bancos capitalistas tienen la ventaja de manejar el comportamiento de la economía mundial a través de los medios internacionales de información, tienen toda la tecnología a su disposición, han arrasado con el mundo entero, están en todos los rincones del mundo. Su prioridad es la política monetaria, les basta mantener la estabilidad de los precios internos de los estados del mundo.
Para el capitalismo neoliberal su prioridad es que las políticas monetarias y los bancos centrales ocupen los escenarios económicos y financiero mundial, porque su preocupación es tener monedas estables y las tasas de interés que son los amortiguadores del sistema neoliberal.
Pero cada vez es mas notables y cierto que estos amortiguadores están fallando, las finazas internaciones se convierten en el talón de Aquiles en el proceso de la globalización de la economía mundial. Tenemos los hechos notables como el caso mexicano de 1994 “crisis de tequila” que, afectó a las economías emergentes de Asia y América Latina. En consecuencia los remedios de anticrisis del FMI han fracasado, no han podido salvar las diferentes crisis económicas en las diferentes regiones del mundo.
Históricamente EE.UU. y el FMI siempre han buscado medidas que conduzcan y viabilicen hacia el capitalismo gomal.
Las empresas transnacionales estadounidenses están cayendo en su propia trampa de la globalización; es el caso patético que estas empresas en Europa han sufrido importantes perdidas cambiarias, al convertir los euros en dólar.
Estos resultaos están haciendo que la globalización tienda a reducir los espacios generados por el capitalismo estadounidense. Porque los problemas por los precios energéticos principalmente petróleo, está comprimiendo ligeramente el crecimiento de la economía mundial.
Cada vez mas se comprueba que cuando las economías descienden obviamente los países desarrollados importan menos y, los países en vías de desarrollo exportarán menos, producirán menos y crecerán menos. Por tanto los inversionistas están temerosos y no quieren prestar su dinero; porque, saben que las manipulaciones monetarias y las tasas de interés no están en la capacidad de resolver los problemas económicos.
En fin muchos países muestran su vulnerabilidad ante los shocks internos y externos. Por tanto hoy más que nunca a través de la globalización se tiene que dar prioridad a una economía real, se tiene que trabajar por la estabilidad macroeconómica, con prosperidad y justicia social para el mundo globalizado.

Octavio AGUILAR CCAMA

QUINH dijo...

¿FALLECE LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL?, APRENTEMENTE ES CIERTO
Emmanule Wallerstein, autor del texto, establece de manera concreta y clara, cómo se ha creado el NEOLIBERALISMO EN EL MUNDO, donde explica que apareció en los años ochenta, teniendo como protagonistas a los Presidente Norteamericano y a la Primera Ministra Inglés, que con el lema TINA (There Is no altrnative) – No hay alternativa; que mediante promesas de ayuda si es que implementaban esa política neoliberal CONVENCÍAN A LOS PAISES y sino simplemente les recortaban las ayudas, a lo que la mayoría de los países denominados en desarrollo se adecuaron sin oposición.
La creación y adopción de la política neoliberal se ha extendido tan pronto, que ha dado lugar a que las empresas nacionales han sido PRIVATIZADAS a empresas privadas transnacionales y se han reducido la carga de empleo en la instituciones públicas, que en un tiempo muy corto, estas empresas, con sus enormes ganancias han acumulado fortunas inmensas, convirtiéndose en dueños absolutos de las riquezas de los países, especialmente de América Latina, del cual el Perú es parte y muy seriamente ha tomado en cuenta la receta de los los dos grandes del mundo de ese entonces; sin embargo, el tiempo ha demostrado que el neoliberalismo si bien es cierto que ha favorecido de alguna manera en cuanto a la reducción de inflación, pero, ha sido un revés en cuanto al enriquecimiento de muy pocos en el mundo y empobrecimiento de muchos, que hoy podemos decir que son los dueños anónimos que con su poder económico están dispuestos a seguir lucrando a costa de nuestras riquezas.
Pasado los veinte años, el tiempo ha sido el autor en aclarar que el neoliberalismo no siempre es la solución para el desarrollo como nos pintaban los prepotentes poderosos del mundo; porque han aparecido líderes mundiales en política que han osado en actuar en contra de la recetas del poder y implementaron políticas nacionalistas como lo son en América los países de Bolivia, Venezuela, Ecuador, entre otros, que a la par siguen sus pasos otros países del orbe, que sería a fin de cuentas el fin del neoliberalismo mundial y nuevamente las políticas de defensa de las riquezas nacionales y el proteccionismo de los bienes nacionales así como a los más pobres se establezcan como nuevas formas de gobierno, que no sería muy lejano, a no ser que el neoliberalismo surja con fuerza con la recesión generada por los poderosos bancos norteamericanos e Ingleses, claro está con ayuda de sus respectivos gobiernos, a tal punto que ha sido nacionalizado el Banco más importante de Inglaterra (Northern Rock) a raíz de la recesión mundial para evitar su quiebra, claro será temporalmente, pero con ello se estaría dando razón al autor del texto, pues es una clara derrota del neoliberalismo, así como la inversión del gobierno norteamericano para reflotar bancos privados; con lo que se ha demostrado que el neoliberalismo solo era utopía de progreso para los países y que está pronto a fallecer el neoliberalismo como dice el autor; finalmente no sabemos a ciencia cierta si todo lo que sucede es producto de un plan maquiavélico de estos países poderosos para seguir captando riquezas por el mundo.
POR: QUINTIN MENDOZA ANQUISE (ALUMNO DE MAESTRIA DE DERECHO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL DE LA UNSA - AREQUIPA)

radiopirata dijo...

En el presente artículo, el Autor hace referencia al "neoliberalismo". En cuanto a ésta frase fue acuñada por los "neosocialistas"??, lógicamente ambos neologismos no existen, al respecto el Dr. Enrique Ghersi escribió un artículo esclarecedor, existen los liberales y el liberalismo, el neoliberalismo es un invento de la izquierda.

Pasando a la sustancia del artículo, llama particularmente la atención el vaticinio del Autor de la crisis que efectivamente se desato a finales del año pasado, habiendo acertado también en la elección de Obama.

Fuera de ello existe una confución entre lo que es Globalización, un fenómeno no sólo económico, sino además y sobre todo tecnológico y cultural de fines del siglo pasado; intentar reducir la globalización solamente a la crisis financiera por la que se atraviesa es un poco ingenuo. Es decir, en pocas palabras, una crisis financiera mundial no significa el fallecimiento de la Globalización.

Por otro lado, el sistema democrático, liberal, capitalista, que propugna la propiedad privada no está en crisis, por el contrario a lo largo de la historia se ha demostrado que es el único sistema que ha sacado de la pobreza a cientos de millones de seres humanos; obviamente no es un sistema perfecto sino más bien perfectible en el tiempo y no está libre de atravesar una crisis como la de 1929 o la de 2008, de la que saldrá fortalecido como tantas otras veces.

Ahora bien, la Globalización es un fenomeno del que se valió el sistema para llegar a la mayopr cantidad de países y resolver los problemas de cada vez mayor número de personas, dicha globalización es irreversible, por cuanto pretender regresar a las recetas Keynesianas que ya fracasaron rotundamente, al proteccionismo populista de Chávez en Venezuela, que es imitado en países cada vez más pobres como Bolivia y Ecuador, significaría mantener en el atraso y la pobreza a sus ciudadanos. En nuestro país Perú, felizmente se está entendiendo que la única manera de sacarnos del sub desarrollo y la pobreza es aperturando al economía, liberalizando los mercados, flexibilizando el mercado laboral, atrayendo cada vez más inversión nacional y extranjera, es decir seguir con las políticas liberales, dentro de un marco de respeto de la instituciionalidad y la democracia.

En conclusión, desde mi punto de vista no hay ningún fallecimiento de la globalización y menos del liberalismo, así que sus detractores deberán esperar mucho tiempo más para cantar victoria...Gracias a Dios

(José Luis Alvarez Oviedo,Alumno de la Maestría de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social)

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

El poder economico de los “grandes” ha manejado el mundo a su antojo, y es tanto ese amor al dinero, que los objetivos que se plantean, al proponer e imponer “politicas pùblicas”, es de cómo hacer para que ellos sigan acumulando mas riquezas, sin importarles realmente disminuir la pobreza que afecta a millones de personas, pero finalmente esos esquemas fracasan, porque solo favorecen a unos cuantos mientras que las mayorías cada vez se empobrecen más. Estas experiencias deben servir para desarrollar esquemas de políticas económicas orientados a favorecer a las mayorías, quizás el nombre debería ser LA GLOBALIZACIÒN HUMANISTA.
El estado debe cumplir la funciòn que es su razon de ser, es decir su misiòn, velar por la calidad de vida de todos los ciudadanos de una naciòn, para ello tiene que construir sistemas economicos, que podrìan tomar lecciones del capitalismo, del liberalismo, del neoliberalismo etc, crear nuevos modelos economicos, que permitan beneficiar a las mayorías, por supuesto con la participación democrática de estas, es decir buscar el punto de equilibrio.
Si creo que estamos asistiendo al fallecimiento de la Globalización Neoliberal, pero es lamentable porque esto emperora la situación de la población mundial, las nuevas propuestas no deben considerar extremos, ni a favor del mercado, ni a favor del estado, pero si considerando por encima de todo al ser humano y su medio ambiente, la elecciòn de Obama, es una luz de esperanza al final del tunel, porque refleja ser una persona con valores morales y en su primer discurso a mencionado una de las causas de esta situación actual la CODICIA, es decir el presidente de la potencia mundial ESTADOS UNIDOS, tiene sentimientos, tiene valores, por lo tanto puede dar un nuevo giro al mundo, en el sentido al que me refiero.
ANA LAJO
MAESTRIA DERECHO LABORAL Y SEGURIDAD SOCIAL

Luis Hidalgo Ortiz dijo...
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Luis Hidalgo Ortiz dijo...

Tal vez la globalización neoliberal ya falleció, los que la impulsan saben perfectamente que hace muchos años se venía esta crisis, sin embargo los gobiernos con mas poder en el mundo se están uniendo para apalear los efectos de la crisis, tal vez salvar la globalización neoliberal o preparar su nueva faceta o su relanzamiento por tercera vez.

El Consenso de Washington prometió un crecimiento económico renovado para todos y una salida del estancamiento global de ganancias, pero es innegable que el proceso globalizador neoliberal en ninguna parte ha acarreado beneficios compartidos, en todo caso ha mantenido y reforzado los aspectos esenciales del capitalismo, como la relación de producción, por ejemplo, basada en la explotación del trabajo por el capital, cuyo desarrollo desigual significa mantener y profundizar las diferencias sociales y regionales que él mismo crea.

La afirmación de que el progreso es la marcha hacia la abundancia, la libertad y la felicidad, y de que estos tres objetivos están fuertemente ligados entre sí no es más que una ideología constantemente desmentida por la historia, más aún, lo que se llama el reinado de la razón, que es la creciente dominación del sistema sobre los actores, no son la normalización y la estandarización las que, después de haber destruido al economía de los trabajadores, se extiende al mundo del consumo y la comunicación.

George Soros, expresó en 1998:
"Me he enriquecido en los mercados financieros mundiales, pero ahora tengo miedo de que el poder desenfrenado del capitalismo liberal y la extensión de los valores mercantiles a todos los aspectos de la vida, sean una amenaza para el futuro de nuestra sociedad abierta y democrática. El mayor enemigo de esta sociedad no es el comunismo sino el capitalismo".

Uno de los tantos personajes que se enriqueció con los mercados bursátiles, manifestó sentir miedo de la propia política económica que le permitió estar en estos años dentro de los hombres que más millones de dólares tienen en el mundo, le teme al mundo de la globalización neoliberal, que es también el de la globalización de la explotación, de la destrucción de valores humanos y de la destrucción del medio ambiente.

Si los países mas poderosos del mundo, no hubieran incrementado su presión sobre los países del tercer mundo para implantar el neoliberalismo, tal vez el mundo hubiera continuado con políticas de gobierno orientadas hacia el bienestar social, sin frenar radicalmente el hecho de que las corporaciones cruzaran libremente todas las fronteras con sus bienes y su capital, pero sin que los países renuncien a las condiciones laborales de sus ciudadanos, y sin renunciar al proteccionismo del Estado para regular algunas conductas monopolicas o abusos de derechos laborales. En la actualidad, este sistema ha dejado de lado esa imposición de las grandes transnacionales de que el Estado intervenga en el mercado, pues frente a esta crisis ellas mismas tuvieron que recurrir al Estado para solicitar ayuda económica para evitar que las consecuencias sean devastadoras y sea mayor el tiempo recuperar al mundo del atraso en que caería.