domingo, 21 de enero de 2018

EL MOVIMIENTO FEMINISTA CONVOCA UNA HUELGA DE MUJERES: “ESTE 8 DE MARZO VAMOS A PARARLO TODO”.

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El 8 de marzo es un día cuyo significado y sentido hace parte de las conquistas humanas por el reconocimiento de los seres humanos como tales y sobre todo para las mujeres que exigen respeto por parte de las estructuras del poder excluyente y discriminatorio que se empeñan en impedir la realización de su dignidad en igualdad de condiciones y libertades como parte de la civilización y no solo como encargadas de parir y ser objeto de deseo. El 8 de marzo es un día para hacer memoria, seguir buscando la verdad de los olvidos y las manipulaciones y sumando fuerzas para derribar los muros que impiden la emancipación, tanto del sistema patriarcal y sus estructuras de poder autoritario, como del capitalismo indolente que todo lo convierte en mercancía.

P.D. Bienvenidas las mujeres que se alzaron en armas y hoy ponen sus esperanzas en la rebelión desarmada; Bienvenidas las mujeres víctimas de la guerra evitable que nunca se evitó; Bienvenidas las mujeres que convierten las celdas de venganza en trincheras de esperanzas y de Igualdad. Bienvenido otro 8 de marzo de esperanzas... día de lucha de las mujeres del mundo, para derribar por siempre los viejos muros de sometimiento y esclavitud del viejo sistema patriarcal, machista  que se niega a reconocer los DERECHOS DE LA MUJER EN IGUALDAD.


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EL MOVIMIENTO FEMINISTA CONVOCA UNA HUELGA DE MUJERES: “ESTE 8 DE MARZO VAMOS A PARARLO TODO”.
8M Huelga de Mujeres.
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Silvia Ponti.

La Izquierda Diario.

Sábado 20 de enero del 2018.


Durante el pasado fin de semana se celebró el II Encuentro estatal hacia la Huelga de Mujeres. En él participaron más de 400 Mujeres de todo el Estado Español y más de 100 colectivos feministas.


El II Encuentro Estatal hacia la huelga feminista que tendrá lugar el próximo 8 de marzo se realizó el pasado fin de semana en Zaragoza. El centro social Luis Buñuel albergó a más de 400 mujeres que participaron durante los dos días de intensos debates. El sábado se discutieron profundamente los cuatros ejes en los que se organiza la huelga: laboral, estudiantil, de cuidados y consumo. Entre los puntos más importantes destacaron la discusión sobre las acciones comunes y la aprobación del manifiesto de la huelga feminista. Durante las primeras horas de la mañana se formaron grupos de debates en torno a los cuatro ejes. 

En la comisión estudiantil se llegaron a reunir más de 60 jóvenes provenientes de diferentes universidades del conjunto del Estado español, entre ellas desde Madrid, Zaragoza, Barcelona, Santiago de Compostela, Murcia, Cádiz y Valencia para discutir sobre los objetivos generales que el movimiento estudiantil que reivindicar en la huelga del próximo 8 M. Entre los puntos más importantes, destacaba la vinculación de las demandas históricas por las que la juventud viene luchando desde hace años y las demandas concretas del movimiento feminista y de mujeres, así como las acciones coordinadas que se proponen hacia el 8 de Marzo, que se prevé una gran jornada de lucha. 

En los dos grupos que se conformaron para discutir el eje estudiantil, destacó la necesidad de seguir luchando en defensa de una educación pública de calidad, feminista y laica, así como por la bajada de las tasas universitarias, la importancia de implementar medidas para que las mujeres trabajadoras, las madres solteras y las jóvenes precarias no se vean obligadas a dejar los estudios, la introducción de perspectiva anti patriarcal en los planes de estudio, así como el derecho a una educación sexual no heteronormativa o la pelea por salarios iguales entre hombres y mujeres del sector educativo. 

“Como venimos diciendo en diversas intervenciones, la subida de tasas, así como la precariedad que golpea a la juventud y a las mujeres se convierte en uno de los principales problemas de los y las estudiantes con menos recursos. Por eso mismo, Marta Clar de Pan y Rosas de Barcelona planteó que "No solo es importante seguir peleando por la bajada de tasas, sino también por una educación gratuita y por la implementación de becas-salario para la juventud trabajadora y con menos recursos”.

La propuesta, que fue respaldada por muchas participantes del debate, se incluirá en el manifiesto final. Otro de los puntos que causó más debate en el eje estudiantil fue el de la violencia machista en la Universidad y cómo afecta a las más jóvenes. Para hacerle frente a la violencia hacia las mujeres en los centros de estudio se habló de la necesidad de la creación de de protocolos anti acoso en los colegios, institutos y universidades, así como la importancia de que las Universidades se pronuncien contra las agresiones sexuales que se producen y que muchas veces son el resultado del abuso de poder y la violencia machista de profesores, y que la mayoría de las veces, son silenciadas. 

En la misma línea, varias intervenciones destacaron la necesidad de “implementar cursos de formación y sensibilización contra la violencia hacia las mujeres en todos los centros de estudio, para profesores y alumnos, así como la introducción de una asignatura de género en los planes de estudio”. En esta dirección, Clara Mallo, compañera de la agrupación Pan y Rosas de Madrid destacó la necesidad de la creación de comisiones de mujeres y LGTBI verdaderamente independientes de la casta universitaria y la patronal, es decir “independientes de todo este gran aparato burocrático de catedráticos, que cobran miles de euros y están completamente alejados de la realidad que sufren miles de estudiantes". 

Comisiones independientes también de las grandes empresas y los bancos y que estén compuestas por estudiantes y trabajadoras, ya sean personal docente, incluidas las profesoras asociadas precarizadas, como las trabajadoras no docentes, como son las trabajadoras de los servicios externalizados en las universidades”. Sílvia Navarro, de Pan y Rosas de Barcelona, evidenció la necesidad de plantear una crítica no sólo al androcentrismo presente en la educación sino también al racismo y la islamofobia presente en las instituciones educativas y en sus planes de estudio, haciendo referencia a las triples opresiones que viven las mujeres árabes-musulmanas. Y planteó la necesidad pelear por libre acceso de la juventud inmigrante a las instituciones educativas y por unos planes de estudio anti imperialistas.

En cuanto a acciones coordinadas a nivel de todo el Estado, se llegó al acuerdo de que el movimiento estudiantil organice macroasembleas en las que participe el conjunto de la comunidad educativa en todos los territorios del Estado español durante el día 11 de Febrero, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer en la Ciencia, con el objetivo de visibilizar y preparar la huelga del 8 de Marzo en los centros de estudio. Otros importantes debates tuvieron lugar en la comisión laboral. Entre los más destacados fue la importancia de que el 8 de Marzo se convierta en una gran jornada huelga general en contra de la violencia machista y por los derechos de las mujeres. 

En este punto, la discusión sobre la importancia del apoyo de los sindicatos a la huelga fue de las más acaloradas del encuentro, y para ello se habló de la necesidad de exigir a los sindicatos para que todos llamen a la huelga, como planteó Cynthia Lub de Pan y Rosas de Barcelona. Como se planteó en la rueda de prensa ante los medios de comunicación “invitamos a todos los sindicatos a que se sumen, si es que realmente nos están apoyando a las mujeres”. “Y si no apoyan tu huelga, entonces desafíliate de ese sindicato!”, gritaron varias mujeres durante sus intervenciones. 

En este eje, desde la agrupación Pan y Rosas se remarcó la necesidad realizar asambleas en todos los centros de trabajo para informar y organizar la huelga del 8 de Marzo en todos los centros de trabajo, así como la necesidad de luchar por guarderías y residencias gratuitas en todas las fábricas y los establecimientos laborales a cargo de la patronal y el Estado “porque las mujeres estamos sometidas a una doble opresión como mujeres frente a la explotación, por parte del trabajo y por tener que encargarnos de tareas domésticas y del cuidado de los familiares”, como planteó la compañera Nuria de Pan y Rosas de Zaragoza. 

El eje de cuidado, fue otro de los más concurridos del encuentro, con la participación de decenas de mujeres, que acordaron la necesidad de visibilizar “el trabajo de cuidado que recae sobre las mujeres, y a todas las mujeres del trabajo del hogar y de los cuidados que han vivido invisibilizadas, sin voz, que han sido considerado mujeres de segunda categoría por condición, raza y clase”. Otras de las principales denuncias que atravesó el debate en esta comisión, fue la violencia machista que sufren muchas mujeres cuidadoras por parte del empleador o del propio paciente, “mujeres que la mayoría de las veces son inmigrantes, muchas de ellas no tienen papeles y no tienen herramientas para enfrentar esta violencia, que se perpetúa dentro de los hogares y que se aprovecha de la situación de precariedad que sufrimos”. 



Sobre este punto, la compañera Rita de Pan y Rosas de Barcelona, inmigrante paraguaya y trabajadora doméstica habló de la necesidad de “luchar por abolir el trabajo de interna, que es la nueva esclavitud moderna y se nutre principalmente de las mujeres inmigrantes, principalmente sin papeles. Pero también, hay que luchar contra la ley de extranjería que discrimina a la población inmigrante”. Varias intervenciones, remarcaron la necesidad de que el movimiento feminista y de mujeres luche “contra las fronteras y por el cierre de los CIEs –centros de internamiento de extranjeros- porque son verdaderas cárceles racistas, y por el cese del racismo institucional y la islamofobia”. 

Todos estos puntos, que reflejaban la necesidad de que el movimiento feminista tome las demandas de las mujeres inmigrantes para construir una verdadera alianza y un movimiento feminista y de mujeres verdaderamente anti racista y anti imperialista, fueron recogidos por aclamación durante la redacción del manifiesto, como volvió a proponer Rita. Durante la tarde del sábado, se pusieron en común las principales reivindicaciones que se discutieron en los diferentes ejes y se aprobó un manifiesto de convocatoria hacia la huelga del 8 de Marzo, que incluían propuestas y puntos más generales que no se habían debatido en ninguna de las cuatro comisiones. Como “la necesidad de pelear por el derecho al aborto libre, seguro y gratuito para todas las mujeres, incluidas las mujeres jóvenes, menores e inmigrantes, que se ven excluidas de este derecho, discriminadas por la xenófoba ley de extranjería que las deja sin derecho a la atención médica”. 

En este punto, la compañera Silvia de Barcelona reivindicó la necesidad de incluir “la separación efectiva de la Iglesia y el Estado, basta de los privilegios de la iglesia. Esta reivindicación que es histórica en el movimiento de mujeres aún está lejos de conquistarse, pero conseguirlo es indispensable para garantizar nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, nuestro deseo y por una sexualidad verdaderamente libre". Muchas hemos hablado de la necesidad de una educación sexual no heteronormativa, pero esto es imposible mientras se siga manteniendo la injerencia de la Iglesia en los planes de estudio”. 

Se aprobaron también varias acciones coordinadas para asegurar que este día se convierta en una gran jornada de lucha, como la convocatoria de asambleas informativas en todos los centros de estudio, de trabajo y en todos los barrios, para llamar en cada territorio a “las mujeres jóvenes, mayores, estudiantes, pensionistas, trabajadoras, lesbianas, trans, inmigrantes, a las que están en sus casas, a parar el mundo en la grande huelga del 8 de Marzo. 

El día domingo comenzó con una mesa redonda protagonizada por las mujeres trabajadoras que protagonizaron huelgas como las de las residencias de Bizkaia, inmigrantes empleadas del servicio doméstico, de la Universidad de Zaragoza y activistas del movimiento feminista en Italia.

La convocatoria de la huelga de mujeres y sus objetivos esto quedaron plasmados en una rueda de prensa el domingo al finalizar esta gran jornada, en la que varias mujeres remarcaron que “el 8 de Marzo no es ningún punto y final, es el comienzo de un gran movimiento. Porque exigimos todos nuestros derechos, si paramos todas, el mundo para”.

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sábado, 20 de enero de 2018

EL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE, LO MÁS PARECIDO A UN AGUJERO NEGRO.

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Se ha puesto de moda dejar de hablar del imperialismo, como si fuera una categoría del pasado. Mucha gente parece creer que la globalización de la economía ha sustituido al imperialismo y no que se trata de una nueva cara de éste. Para algunos líderes de opinión la globalización que vivimos en la actualidad es una expresión nueva del capitalismo, pero otros autores muy serios afirman lo contrario: que se trata de un fenómeno ya viejo y que de hecho la internacionalización económica del presente es, en ciertos aspectos, menos abierta e integrada que durante 1870 a 1914 (Paul Hirst y Grahame Thompson, Globalization in question). Estos autores añadieron que la economía mundial está lejos de ser genuinamente global, ya que el comercio, las inversiones y los flujos financieros están concentrados en la triada Europa, Japón y Estados Unidos, permitiendo que estos países tengan la capacidad, especialmente si ellos coordinan sus políticas, de ejercer fuertes presiones de gobierno sobre los mercados financieros y otras tendencias económicas. La cuestión más novedosa del imperialismo en su cara actual es que las empresas multinacionales tienen una nueva autonomía en relación con los estados; es decir, que el dominio de intervención y los intereses económicos de los grandes grupos empresariales no coinciden más, necesariamente, con los de su Estado de origen, salvo en Japón, Europa (sobre todo Alemania) y Estados Unidos. Sin embargo, las más grandes firmas mundiales continúan apoyándose sobre una base nacional de origen, razón por la cual varios países europeos encuentran problemas de competencia y de acumulación interna en la dificultad de hacer surgir grandes grupos de capital……….

Con otra cara y nuevas estrategias, no olvidemos que el imperialismo no es un tigre de papel sino una realidad actuante, llámese así o globalización. La gran variante, que poco se menciona, es que el nuevo imperialismo va acompañado (en el discurso y más allá de éste) de la llamada promoción de la democracia, que ha dado muestras de garantizar mejor que los viejos y hostiles métodos la estabilidad de los países latinoamericanos, la gobernabilidad en cada uno de éstos y, además, los intereses empresariales y políticos de Estados Unidos. No sería descabellado pensar que dicha promoción de la democracia pudiera ser la carta retomada por Obama para Cuba y abrir fisuras para un mejor entendimiento entre ambos países, con lo que también implica en materia económica y de hegemonía continental. Fuente La Jornada. Octavio Rodríguez A. Marzo del 2016.


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EL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE, LO MÁS PARECIDO A UN  AGUJERO NEGRO.
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Javier Tolcachier.

Pressenza.

Rebelión sábado 20 de enero del 2018.


Los primeros latinoamericanos no intentaron llegar a Estados Unidos, cruzando la frontera. Estados Unidos llegó a ellos invadiéndolos. Así perdió México el 50% de su territorio en 1845 y 1848, expandiendo el gran agujero negro con lo que hoy conocemos como Texas, Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México y buena parte de Colorado, Kansas y Oklahoma.


La retórica fecal del actual presidente de los EE.UU. no es un descuido ni la ocurrencia de un egocéntrico extraviado. Sus dichos son expresión descarnada de un racismo que nunca desapareció, una segregación que recorre la geografía social estadounidense, un país agrietado, fracturado, cuya falta de cohesión interna no ocultan ya las banderitas agitadas por sonrientes niños al paso de las legiones. Más allá de los exabruptos, el degradante insulto responde a un claro interés del poder económico de reorientar políticas internas para su beneficio.

Los agujeros a los que hace referencia son los propios, producto de la incesante explotación del más débil, de la fosa cavada por el individualismo y la exclusión en la que caen los derrotados en la feroz carrera por el éxito. Más de cuarenta millones de desposeídos en EE.UU. dan cuenta de ello. Personas descartables para un sistema que no quiere correr con los gastos de estadía.

Los agujeros también son ajenos. Son los que dejan las bombas, los drones, los misiles, el inmisericorde tronar de las balas. Son los vacíos llenos de ausencias irrecuperables; vecinos, amigos o hijos muertos en guerras desgarradoras. Son la destrucción de sociedades enteras en nombre de una y muchas mentiras. Las que profieren repetidamente los máximos dirigentes de una nación que se autodenomina civilizada pero que a su paso deja tan sólo dolor y despojo.

Los agujeros fétidos son los que se horadan para robar petróleo, los socavones yertos de mineral extirpado, la tierra triturada, las cuencas sin agua; son los estómagos vacíos, sacrificados a la insensibilidad de una casta ínfima a la que pertenece el desaforado presidente y a la que pertenece también la responsabilidad por las desgracias de este mundo. Son los agujeros de la malla humana, cuya felicidad es postergada en nombre de un progreso extraviado.

El gran agujero negro.

En el cosmos, los agujeros negros son regiones con una enorme fuerza gravitatoria, que absorben todo lo que está a su alcance. Incluso la luz. Y esa alegoría gráfica la historia de los Estados invadidos, comprados, combatidos, anexionados, ¿Unidos? – de Norteamérica, una historia de continua absorción y migración, pero también de represión y discriminación al extranjero.

Muy pocos pudieron elegir su destino libremente. No fue voluntaria la llegada de los primeros colonos, perseguidos por sus creencias en la intolerante Europa. Un tercio del millón de inmigrantes que llegó entre principios de siglo XVII y finales del XVIII no vino a esta América en busca de libertad, sino privado de ella. Los trajeron desde África, encadenados y hacinados en la bodega de barcos como mano de obra esclava para las haciendas del sur.

En adelante, más grupos humanos, esta vez indígenas, fueron sacrificados en el altar del progreso blanco hacia el Oeste, genocidio ocultado mediante heroicas películas de pistoleros e inocentes granjeros de trenzas rubias amenazados por el indio salvaje. Para que no quedaran rastros del crimen, el gran agujero negro se tragó también sus creencias, cultura y estilo de vida.

Pero los blancos también se detestaban entre sí. Hacia mitad del siglo XIX, arribaron cerca de tres millones de irlandeses escapando del hambre y de alemanes huyendo de las desastrosas condiciones de subsistencia posteriores a las guerras napoleónicas. El problema para los Wasp (blanco, anglosajón y protestante por sus siglas en inglés) era que la mayoría de estos nuevos inmigrantes profesaba la fe católica. El movimiento nativista – conocido por el público – ¡cuándo no! – a través de la ficción cinematográfica “Pandillas de Nueva York”, fue entonces la expresión de repulsa al diferente.

Por la misma época pero en la otra costa, despuntaba la fiebre del oro, que atrajo no solamente cazafortunas sino a un buen número de labriegos chinos, dispuestos por ínfima paga a trabajar duro en minas, cocinas o cuanta labor se presentara. Lejos del agradecimiento por los servicios (de bajo costo) prestados al engrandecimiento de la nación, la xenofobia fue virulenta. La discriminación se haría ley hacia 1870 con la aprobación del Acta de Naturalización – que impedía ser ciudadano norteamericano a quien no fuera descendiente directo de nativos – y finalmente con el Acta de Exclusión de 1882, que explícitamente prohibía la inmigración de asiáticos, salvo en muy contados casos.

Los primeros latinoamericanos no intentaron llegar a los EE.UU. cruzando su frontera. Estados Unidos llegó a ellos invadiéndolos. Así perdió México el 50% de su territorio entre 1845 y 1848, expandiendo el gran agujero negro con lo que hoy conocemos como Texas, Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México y una buena parte de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma.

Algo después, llegaría una nueva ola de viajeros, en grandes naves a vapor y atraídos por la irresistible gravitación de humeantes hornos que requerían una nueva masa de obreros dispuestos al sacrificio industrial. Estos tampoco eran rubios ni protestantes, sino italianos, griegos y polacos. El torrente migratorio se completaría con un apreciable contingente de suecos y noruegos, pero también de sirios y libaneses – sobre todo cristianos – y de judíos rusos escapando de la persecución zarista.

Hacia 1924, nuevamente una legislación drástica ordenaría las cosas. Se establecería el sistema de cuotas, restringiendo el número de inmigrantes a ser admitidos al 2% de los connacionales que habitaran en Estados Unidos desde 1890. Los asiáticos continuarían proscritos, pero la ley no preveía restricciones para el Hemisferio Occidental, con lo cual comenzaron a llegar inmigrantes desde Latinoamérica y el Caribe. La barrera migratoria establecida en 1924 seguiría vigente hasta 1965, cuando – durante la presidencia de Lyndon B. Johnson – seria reemplazada por la llamada “Hart-Cellar Act”, que no era precisamente una ley liberal, pero abría posibilidades a través de relaciones familiares y el tipo de profesión. Algunas excepciones con fuerte connotación política fueron la excepción al darwinismo migratorio. Judíos buscando protección del exterminio nazi, húngaros exiliados de la fallida revolución del 56`, refugiados de la guerra de Corea, disidentes cubanos y un variado pelaje oportunista.

En décadas recientes, el paisaje humano norteamericano varió nuevamente a través de una fuerte corriente migratoria latinoamericano-caribeña y asiática. Los primeros, huyendo de la miseria y las guerras instigadas por el mismo imperio. Los segundos, como grupo cualificado para tareas de desarrollo tecnológico.

El agujero negro succionó todo lo que pudo para hacerse poderoso. El esplendor norteamericano no fue consecuencia de un publicitado espíritu emprendedor. Se construyó con mano de obra esclava, ilegal, pero también atrayendo a comerciantes, deportistas, investigadores y dando cobijo a rufianes políticos funcionales.

Ahora, el águila depredadora – las corporaciones y el complejo militar industrial (no tan sólo el magnate al que llaman “señor presidente”) – pretende escupir personas como si fueran pepitas de una fruta que han exprimido largamente y ya no les resulta de utilidad.

Algo huele mal en ello. No es tan sólo el pozo negro de la ambición, la pestilencia del deseo de supremacía y dominio, el hedor del lucro como fin universal. Es el olor a cadáver de un sistema que ya evidencia muestras de putrefacción.


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viernes, 19 de enero de 2018

ESTADOS UNIDOS: ESTADO POLICIACO MUNDIAL.

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Extraordinario Artículo del Dr. Sociólogo William I Robinson, Profesor de Sociología, Universidad de California, en Santa Bárbara, Estados Unidos, sobre el llamado “Estado Policiaco Mundial”. Una mirada global desde la estructura y superestructura de lo que hoy represente el Poder de la Gran Burguesía Transnacional GBTn, en tiempos de la globalización neoliberal.

“Al igual que su predecesor del siglo XX, este proyecto gira alrededor del mecanismo psico-social del desplazamiento del temor y ansiedad de las masas en momentos de aguda crisis capitalista hacia las comunidades designadas como chivos expiatorios, tales como los trabajadores inmigrantes, los Musulmanes, y los refugiados en Estados Unidos y Europa.  Las fuerzas ultra-derechistas efectúan este mecanismo mediante un discurso de xenofobia, ideologías desconcertantes que abarcan la supremacía racial/cultural, un pasado mítico e idealizado, el milenarismo, y una cultura militarista y masculinista que normaliza y hasta glorifica la guerra, la violencia social, y la dominación. En este sentido, la ideología del fascismo del siglo XXI descansa sobre la irracionalidad – la promesa de restaurar la seguridad y la estabilidad no es racional sino emotiva.  El discurso público del régimen de Trump del populismo y nacionalismo, por ejemplo, no guarda ninguna relación a sus verdaderas políticas.  En su primero año, el “Trumponomics” abarcó la desregulación – el virtual aplastamiento del Estado regulatorio – un mayor recorte del gasto social, las privatizaciones, la reforma impositiva a favor de los ricos y el capital y explícitamente en contra de los pobres y la clase obrera, y una expansión del subsidio Estatal al capital: en resumidas cuentas, el neo-liberalismo con esteroides”.

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ESTADOS UNIDOS: ESTADO POLICIACO MUNDIAL.
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William I. Robinson.

ALAI. América latina en Movimiento.

Viernes 19 de enero del 2018.




Un Estado Policiaco Global está surgiendo en tanto el capitalismo mundial se hunde en una crisis sin precedente, dada su magnitud, su alcance global, el grado de la degradación ecológica y del deterioro social, y la enorme escala de los medios de violencia que se despliegan alrededor del mundo.

Estado Policiaco Global se refiere a tres dimensiones entrelazadas. Primero, se refiere a la existencia de sistemas cada vez más ubicuos del control social de masas, de represión y de guerra promovidos por los grupos gobernantes para contener la rebelión real o potencial de la clase obrera global y la humanidad superflua.

Segundo, se refiere a la cada vez mayor dependencia de la economía global del desarrollo y del despliegue de estos sistemas de guerra, control social y represión simplemente como medio para sacar ganancia y seguir acumulando capital frente al estancamiento – lo que denomino la acumulación militarizada, o la acumulación por represión.

Y tercero, se refiere a la emergencia de sistemas políticos que cada vez más se aproximan a lo que podemos caracterizar como el fascismo del siglo XXI, o en el sentido más amplio, al totalitarismo.

El impulso hacia un Estado Policiaco Global responde a nivel estructural al Talón de Aquiles del capitalismo: la sobre-acumulación.  La economía global produce crecientes niveles de riqueza que la masa de los trabajadores no puede consumir, dada la cada vez más aguda polarización de los ingresos mundiales.  Crece la brecha entre lo que se produce y lo que el mercado puede absorber.  Si los capitalistas no pueden vender (o “descargar”) los productos de sus plantaciones, sus fábricas, y sus oficinas, no pueden hacer ganancias.  El resultado es crisis – en estancamiento, recesiones, depresiones, conmociones sociales y guerra.

La globalización ha tenido el efecto de agravar enormemente la sobreacumulación.  El nivel de polarización social y desigualdad global es sin precedente.  El uno por ciento de la humanidad más rica controló más de la mitad de la riqueza del mundo en 2016 y el 20 por ciento controló el 94.5 por ciento, mientras el restante 80 por ciento tuvo que conformarse con apenas el 5.5 por ciento, de acuerdo con la agencia de desarrollo Oxfam.

Esta extrema concentración de la riqueza significa que la Clase Capitalista Transnacional no puede encontrar salidas productivas para descargar las enormes cantidades de excedente que ha acumulado.  La Gran Recesión de 2008 – la peor crisis desde los años 1930 – marcó el arranque de una profunda crisis estructural de sobreacumulación.

En la medida que el capital se va acumulando sin posibilidades para descargar el excedente de manera rentable, los grupos capitalistas presionan a los Estados para crear nuevas oportunidades de sacar ganancias.  Ya para principios del siglo XXI, la Clase Capitalista Transnacional se volcó sobre todo hacia la especulación financiera junto con la acumulación militarizada organizada por Estado para sostener la acumulación global frente a la sobreacumulación.

La secuencia de olas especulativas en el “casino global” desde los años 1980 ha incluido: inversión en el emergente mercado global inmobiliario que resultó en la inflación del valor de los bienes y raíces en una localidad tras otra; varios ciclos de auges y descalabros del mercado accionario; el enorme aumento de los flujos de fondos de cobertura (conocidos como “hedge funds” en inglés), de especulación en monedas, y de toda clase de derivado, desde los permutas de deuda, los mercados de futuros, obligaciones de deuda colateralizada, esquemas de pirámide, y esquemas Ponzi.

Cada vez que se agota la inversión especulativa en un sector, la Clase Capitalista Transnacional simplemente se vuelca hacia otro sector para descargar el excedente.  Las salidas más recientes han sido el sobre-valorado sector de alta tecnología y las monedas encriptados como Bitcoin.  La inversión en el sector tecnológico subió de apenas $17 mil millones de dólares en los años 1970, a $175 mil millones en 1990, $496 mil millones en 2000, y luego alcanzó los $674 mil millones en 2017.  Asimismo, Bitcoin subió de menos de un dólar en 2010, a $13 para finales de 2012, y luego a $1000 para principios de 2017, solo para disparar vertiginosamente a lo largo de 2017, alcanzando $17,900 en diciembre del año pasado, valor que no guarda relación alguna con la economía real.

La brecha entre la economía productiva (o sea, lo que los medios de comunicación califican como la “economía real”) y el capital ficticio (es decir, el dinero arrojado a la circulación sin base en mercancías o en la actividad productiva), ha llegado a niveles alucinantes.  Por ejemplo, el producto bruto mundial - el valor total de los bienes y servicios producidos en el mundo - era de $75 billones en 2015.  Mientras tanto, en ese mismo año, solamente la especulación en monedas giró alrededor de $5.3 billones diarios en ese mismo año, y el mercado global de derivados fue estimado en un increíble $1.2 trillones.

Pero esta especulación financiera es una solución temporal.  No puede resolver el problema estructural de la sobreacumulación a largo plazo mientras el traslado de la riqueza de los trabajadores a la Clase Capitalista Transnacional contrae cada vez más el mercado.  La especulación financiera tiene sus límites como solución, pero no así la acumulación militarizada.

 



Digitalización y Acumulación Militarizada.

Independientemente de estas consideraciones políticas, la Clase Capitalista Transnacional ha adquirido un mayor interés en la guerra, los conflictos, y la represión como medios de acumulación.  En la medida que la guerra y la represión Estatal se privatiza, los intereses de un amplio gama de grupos capitalistas convergen alrededor de un clima político, social, e ideológico conductivo a la generación y el mantenimiento de los conflictos sociales – tal como en el Medio Oriente – y hacia una expansión de los sistemas de guerra, represión, vigilancia Estatal y privado, y el control social.

Las llamadas guerras contra las drogas y el terrorismo, las no declaradas contra los inmigrantes, los refugiados y las pandillas (y más generalmente, hacia los jóvenes pobres de la clase obrera), la construcción de los muros fronterizos, centros de detención de los inmigrantes, complejos de encarcelamiento, sistemas de vigilancia de masas, y la extensión de las empresas de seguridad privada y de mercenarios – todos se convierte en mayores fuentes de generación de ganancias.

Un rápido vistazo a los titulares de los medios norteamericanos en los primeros meses del gobierno de Trump ilustra la acumulación militarizada.  El día después del triunfo electoral de Trump, el precio de las acciones de Corrections Corporation of América – la empresa con fines de lucro privado más grande en Estados Unidos para la detención de los inmigrantes no documentados – disparó en un 60 por ciento dada la promesa de Trump de deportar millones de inmigrantes.  Otra empresa con fines de lucro privado que el Estado norteamericano subcontrata para administrar centros de detención y vuelos chárter para deportar a los inmigrantes, Geo Group, experimentó un incremento de 300 por ciento en el precio de sus acciones en los primeros meses de la administración Trump.

Los ataques del 11 de setiembre de 2001 marcaron un giro importante en la construcción de un Estado Policiaco Global.  El Estado norteamericano aprovechó de dichos ataques para militarizar la economía global mientras otros Estados alrededor del mundo aprobaron leyes “anti-terroristas” draconianas a la vez que los gastos militares se dispararon.  El presupuesto del Pentágono se incrementó en un 91 por ciento en términos reales entre 1998 y 2011, mientras entre la década de 2001-2010, las ganancias de la industria militar casi se cuadruplicaron.  A nivel mundial, los gastos militares totales crecieron en un 50 por ciento entre 2006 y 2015, desde $1.4 billones a $2.03 billones.

Crucial al Estado Policiaco Global es el desarrollo de las nuevas tecnologías relacionadas con la digitalización y con lo que se refiere a la cuarta revolución industrial.  El sector de la alta tecnología ahora está en la vanguardia de la globalización capitalista y está impulsando la digitalización de la economía global en su conjunto.  La tecnología de la computarización y la informática nos ha llevado a la antesala de esta “cuarta” revolución, basada ahora en la robótica, la impresión tridimensional, la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, el internet de las cosas, la computación cuántica y en nube, nuevos mecanismos de almacenamiento de energía, y los vehículos autónomos.

Esta digitalización está revolucionando la guerra y las modalidades de acumulación militarizada organizada por el Estado, incluyendo la aplicación militar de las nuevas tecnologías y una mayor fusión de la acumulación privada con la militarización Estatal.  Los nuevos sistemas de guerra y de represión hechos posibles por una digitalización más avanzada incluyen armamento automático impulsado por la inteligencia artificial, tales como los vehículos no tripulados de ataque y transporte, los soldados robot, una nueva generación de aviones no tripulados, fusiles microondas que inmovilizan, ataque cibernética y guerra informática, identificación biométrica, extracción estatal de datos, y la vigilancia electrónica global que permite el rastreo y control de cada movimiento.

Por tanto, la digitalización hace posible la creación de un Estado Policiaco Global.  Los grupos dominantes aplican las nuevas tecnologías del control social de masas frente a la resistencia de la población precaria y los marginados.  La función dual de la acumulación y del control social se juegan en la militarización de la sociedad civil y en el cruce entre la aplicación militar y la aplicación civil de los armamentos avanzados y en los sistemas de monitoreo, rastreo, seguridad y vigilancia.


 

Las Zonas Verdes.

La profunda reconfiguración del espacio facilitado por la digitalización se refleja en la extensión global de las llamadas “zonas verdes.”  “Zona Verde” se refiere al área casi impenetrable que las fuerzas norteamericanas de ocupación establecieron en el centro de Bagdad a raíz de la invasión de Iraq en 2003.  La Zona Verde proporcionó al Centro de Mando norteamericano y la elite Iraquí ubicados al interior de la Zona con un cordón donde se mantuvieron inmunes a la violencia y el caos que envolvieron el país.

Ahora surgen nuevas Zonas Verdes en las áreas urbanas alrededor del mundo.  Esta zonificación abarca el aburguesamiento (gentrificación), las comunidades cerradas, los sistemas de vigilancia y la violencia privada y Estatal.  Al interior de las Zonas Verdes, las elites y las capas medias y profesionales privilegiadas se valen de los servicios sociales privatizados, el consumo y el entretenimiento exclusivo.  Pueden trabajar y comunicarse por el internet y satélite clausurados bajo la protección de ejércitos de soldados, policía, y fuerzas de seguridad privada.

Entre las Zonas Verdes y la guerra abierta, se encuentran los complejos encarcelamiento-industrial, los sistemas del control de los inmigrantes y refugiados, la criminalización de las comunidades marginadas, las campañas de limpieza social de los pobres, y la escolarización capitalista.  En particular, los aparatos mediáticos y culturales de la economía corporativa persiguen colonizar la conciencia y socavar la capacidad de pensar críticamente fuera de la lógica del sistema dominante.  Surge una cultura neo-fascista mediante el militarismo, la misoginia, la extrema masculinización, y el racismo.

El recrudecimiento de la crisis estructural resultará en una mayor fusión de la economía digital con el Estado Policiaco Global.  La nueva tecnología seguramente engrosará las filas de la humanidad superflua y también impondrá una mayor presión competitiva sobre la Clase Capitalista Transnacional, y por ende, su necesidad de imponer formas más opresivas y autoritarias de disciplina laboral.
 



Estado Policiaco Global y Fascismo del Siglo XXI.

El Trumpismo en Estados Unidos, el BREXIT en el Reinado Unido, y la proliferación de partidos y movimientos neo-fascistas y autoritarios en Europa y alrededor del mundo, representan una respuesta ultra-derechista a la crisis del capitalismo global.  Los proyectos del fascismo del siglo XXI buscan organizar una base de masas entre los sectores históricamente privilegiados de la clase obrera global, tales como los obreros blancos en el Norte y las capas medias en el Global, quienes ahora experimentan una mayor inseguridad e inestabilidad en sus condiciones laborales y de vida.

Al igual que su predecesor del siglo XX, este proyecto gira alrededor del mecanismo psico-social del desplazamiento del temor y ansiedad de las masas en momentos de aguda crisis capitalista hacia las comunidades designadas como chivos expiatorios, tales como los trabajadores inmigrantes, los Musulmanes, y los refugiados en Estados Unidos y Europa.  Las fuerzas ultra-derechistas efectúan este mecanismo mediante un discurso de xenofobia, ideologías desconcertantes que abarcan la supremacía racial/cultural, un pasado mítico e idealizado, el milenarismo, y una cultura militarista y masculinista que normaliza y hasta glorifica la guerra, la violencia social, y la dominación.

En este sentido, la ideología del fascismo del siglo XXI descansa sobre la irracionalidad – la promesa de restaurar la seguridad y la estabilidad no es racional sino emotiva.  El discurso público del régimen de Trump del populismo y nacionalismo, por ejemplo, no guarda ninguna relación a sus verdaderas políticas.  En su primero año, el “Trumponomics” abarcó la desregulación – el virtual aplastamiento del Estado regulatorio – un mayor recorte del gasto social, las privatizaciones, la reforma impositiva a favor de los ricos y el capital y explícitamente en contra de los pobres y la clase obrera, y una expansión del subsidio Estatal al capital: en resumidas cuentas, el neo-liberalismo con esteroides.

En Estados Unidos, los movimientos neo-fascistas han experimentado una rápida expansión desde el viraje del siglo en la sociedad civil, y también en el sistema político mediante el ala derecha del Partido Republicano.  Trump demostró ser la figura carismática capaz de galvanizar y envalentonar las diversas fuerzas neo-fascistas, desde los supremacistas blancos, los nacionalistas blancos, las milicias privadas, los neo-Nazi y Ku Klux Klan, los llamados “Guardianes del Juramento” (conformado por ex-militares y policías de la derecha), el Movimiento Patriótico, los fundamentalistas Cristianos, y los grupos de vigilancia anti-inmigrante.

Alentado por la fanfarronea imperial de Trump, su retórica populista y nacionalista, y su discurso abiertamente racista, estos grupos han comenzado un proceso de polinización cruzada en un grado sin precedente en las últimas décadas, y han logrado tener una presencia en la Casa Blanca de Trump, y en los gobiernos estatales y locales alrededor del país.  Muchas de estas organizaciones han establecido unidades paramilitares en un proceso que a menudo entraña una cierta colaboración con las agencias represivas del Estado.

El fascismo del siglo XXI y Estado Policiaco Global entraña una triangulación entre: las fuerzas ultra derechistas, autoritarias y neo-fascistas en la sociedad civil; el poder político reaccionario en el Estado; y el capital corporativo transnacional.  Respecto a este último, las fracciones de capital más propensas a un fascismo del siglo XXI parecen ser el capital financiero especulativo, el complejo militar-industrial-seguridad, y las industrias extractivistas – estas tres, a cambio, entrelazadas con el capital de alta-tecnología/digital.

Los complejos extractivistas y energéticos deben desalojar a las comunidades para poder apropiarse de sus recursos, lo que les hace propensos a los arreglos represivos y hasta neo-fascistas.  La acumulación de capital en el complejo militar-industrial-seguridad depende de la guerra sin fin y de los sistemas de represión.  Y la acumulación financiera requiere de cada vez mayor austeridad, lo que es muy difícil, sino imposible, de imponer mediante los mecanismos consensuales.

Hemos de recordar que el Trumpismo y las demás respuestas ultra-derechistas y neo-fascistas a la crisis surgen a lo largo del mundo reactivamente a la rebelión de las clases trabajadoras y populares.  Una rebelión global en contra de la Clase Capitalista Transnacional se ha extendido a lo largo del mundo desde la Gran Recesión de 2008.  Quizás la tarea más urgente en estos momentos es la organización de un frente unido contra el fascismo y la guerra global.  Será improbable que la elite transnacional en su mayor parte se oponga a un fascismo del siglo XXI en el poder político si es que los de abajo lleguen a amenazar el control desde arriba.

Sin embargo, las elites con mayor sensatez buscarán proyectos reformistas – hasta reformas radicales – en aras de rescatar el sistema de sí mismo.  Hemos de respaldar dichos proyectos reformistas en la medida que atenúen las peores depredaciones del capitalismo global y que nos saquen del umbral de la guerra y el fascismo.  La clase obrera global necesita amplias alianzas, incluyendo con los elementos reformistas de la elite transnacional.

Pero la reforma del capitalismo históricamente se ha logrado menos por la ilustración de las elites, que por las luchas de masas desde abajo que obligan a las elites a reformar.  La mejor manera de lograr una reforma del capitalismo global es luchar en su contra.  Si fracasa el reformismo desde arriba y si la Izquierda no logra tomar la iniciativa, podría quedarse abierto el camino para un fascismo del siglo XXI fundamentado en un Estado Policiaco Global.

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 - WILLIAM I. ROBINSON, Profesor de Sociología, Universidad de California en Santa Bárbara.

Este artículo es resumen de un ensayo más extenso sobre Estado Policiaco Global que aparece en el nuevo libro del autorInto The Tempest: Essays on the New Global Capitalism, publicado por Haymarket Books

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