lunes, 26 de junio de 2017

“A CAMBIAR EL NUEVO ORDEN MUNDIAL”. Entrevista al Maestro Noam Chomsky, Lingüista y Activista Político.

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En este escenario mundial, ¿qué lugar tendrá América Latina con los gobiernos populares en crisis contra Trump?
Podemos esperar que el gobierno de Trump persista en la postura tradicional de hostilidad de Estados Unidos hacia los gobiernos independientes de base popular en América Latina, como sucedió bajo el mandato de Obama –Honduras es un ejemplo dramático–, quizás con mayor intensidad. Hasta ahora, poco se ha hablado sobre América Latina, aparte de agitar los puños en México. Pero esto es lo que sugeriría la orientación general de la política.

¿Cuáles son las ideas y los programas que más le inquietan de Trump y el Partido Republicano?

De todos los programas de la administración Trump –y el liderazgo republicano en general–, los más peligrosos, de lejos, están relacionados con la gran amenaza del cambio climático. Mientras el mundo está tomando pasos vacilantes, pero no insignificantes para abordar este crítico problema de supervivencia, los Estados Unidos, bajo el liderazgo republicano, en un espléndido aislamiento, no se están retirando simplemente de este esfuerzo necesario, sino que de hecho compiten con dedicación hacia el precipicio. Estos son algunos de los sorprendentes acontecimientos de la historia moderna y no prestarles la debida atención resultará en un fracaso de proporciones monumentales.


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“A CAMBIAR EL NUEVO ORDEN MUNDIAL”.
Entrevista al Maestro Noam Chomsky, Sociólogo,Lingüista y Activista Político.
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Steven Navarrete Cardona.

El Espectador lunes 26 de junio del 2017.


Para el intelectual estadounidense, los ciudadanos de a pie tienen un lugar clave en la construcción del futuro. Le asusta que no se le preste la debida atención a la posición de Trump frente al cambio climático.

El mundo arde. Atentados terroristas siembran el temor a diestra y siniestra. No sólo los países europeos sienten el rigor de la violencia irracional, sino que, en los territorios alejados de las cámaras, como en África, el fuego consume las esperanzas de democracia y fraternidad que se tenían con el cambio de siglo. Por supuesto, el terror en algunos casos es capitalizado políticamente por los sectores más recalcitrantes de la sociedad para llegar al poder. Dispuestos a defender sus privilegios, el miedo se ha convertido en una herramienta eficaz. El resurgimiento de la xenofobia, la fuerza de los movimientos antisemitas y neonazis amenazan a quienes aman, creen y piensan diferente. 

Frente a estos retos, el pensador Noam Chomsky habla de la necesidad de dejar los lugares de confort para construir un futuro decente, pero sobre todo pensar en el medio ambiente como un tema político apremiante. “Los efectos del calentamiento global pronto podrían ser más meridianamente evidentes de lo que ya son. Sólo en Bangladesh, se espera que diez millones de campesinos de las llanuras bajas tengan que marcharse en los años venideros por el aumento del nivel del mar y un clima más severo, lo cual generaría una crisis migratoria que haría que la actual parezca insignificante”, resalta Chomsky en su libro ¿Quién domina el mundo?

Noam Chomsky nació en Filadelfia el 7 de diciembre de 1928. Desde sus primeros años como profesor tomó nombre por renovar la lingüística y ser una figura visible de intelectuales que se oponían a la Guerra de Vietnam. La mayor parte de su trabajo lo ha realizado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, uno de los centros de pensamiento más importantes del Norte Global. Con versatilidad ha tratado temas como la religión, la política internacional, la ciencia y el deporte. También ha sido un crítico acérrimo de los medios de comunicación, como evidencia su libro Los guardianes de la libertad, junto a Edward S. Herman, en el que confronta las líneas editoriales y la forma en que los principales diarios de Estados Unidos cubrieron conflictos bélicos dependiendo de los intereses económicos. A pesar de su avanzada edad, continúa colaborando activamente con los movimientos sociales de campesinos, estudiantes y trabajadores. El Espectador lo consultó para conocer su opinión frente a la coyuntura política y social que atraviesa el mundo.

¿Qué tan peligroso es el resurgimiento del nacionalismo alrededor del mundo?

Muy desafortunado por la forma que está tomando: una alineación de nosotros contra ellos. Si el nacionalismo es una forma de reforzar un sentido de comunidad e identidad cultural, puede ser inofensivo o incluso benigno. Pero no es así cuando es expresión de hostilidad, miedo y amenaza. La historia de esa forma de nacionalismo tiene un registro de horror que no necesita ser revisada.

Frente a este escenario de caos, muchos se preguntan qué sucederá con el Estado, teniendo en cuenta la globalización que tiene lugar al mismo tiempo que la xenofobia...

Actualmente, en las principales sociedades, el poder privado y el poder estatal están estrechamente vinculados. En Estados Unidos, el Estado más poderoso de la historia, las concentraciones de poder privado han tenido durante mucho tiempo una influencia abrumadora en las elecciones y la formulación de políticas, mientras que al mismo tiempo dependen del Estado para sostener su poder y alcance global. Para mencionar sólo uno de innumerables ejemplos, un estudio del FMI encontró que las ganancias de los principales bancos estadounidenses derivan casi por completo de las ventajas que les proporciona la política implícita de subsidio gubernamental llamada “demasiado grande como para caer”.



Occidente, el modelo neoliberal antes de la gran crisis del 2008, cuando el ccapital financiero-especulativo, era z el centro de la globalización neoliberal, se intento"forjar" un primer modelo de Nuevo Orden Mundial. Fracaso totalmente no solo por la crisis, también laUnipolatidad se agotó e (in)surgió laMultipolaridad.
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¿Por qué el miedo desempeña un papel tan importante en la política de hoy?

Hay muchas razones, pero una significativa es el impacto de 30 años de políticas neoliberales. Esto ha llevado al empobrecimiento de la gran mayoría de la población, mientras que la riqueza se ha concentrado impresionantemente en un pequeño grupo y la democracia ha decaído.

Denos un ejemplo práctico...

Estados Unidos, 2007, en la cúspide del milagro neoliberal antes de la crisis, los salarios ajustados según la inflación para trabajadores sin empleados a cargo fueron inferiores a los de 1979, cuando el experimento estaba empezando. Esto fue un cambio dramático desde el período de crecimiento históricamente sin precedentes de los años 50 y 60, que también fue relativamente igualitario. El impacto en América Latina fue mucho más severo antes de que las políticas fueran finalmente eliminadas, en parte, en años recientes.

¿Qué pueden hacer los ciudadanos comunes, que tienen su trabajo, deudas, una vida y una familia para cuidar en este nuevo orden mundial?

Su tarea es cambiar este nuevo orden mundial, y de manera significativa, si quieren un futuro decente. Los ciudadanos tienen muchas oportunidades, seguramente en las sociedades más libres pueden educarse –ellos mismos y junto a otros–, organizarse para alcanzar fines comunes, unirse al activismo comprometido para abordar los problemas que les conciernen, etc.

Entre otras sorpresas que ha dado el campo político mundial se encuentra sin duda la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. ¿Cómo pudo tener tanta acogida en tan poco tiempo?

Se le ha dado una gran publicidad a la elección de Trump, pero mucho más notable es el éxito de la campaña de Bernie Sanders, que significó una ruptura muy aguda de la historia política de los EE.UU.

¿A qué se refiere?

Durante más de un siglo, las elecciones se han comprado: el éxito electoral y las estrategias se pueden predecir conociendo las fuentes de financiación de la campaña, ya sea si provienen de corporaciones o financiación privada, como ha mostrado una extensa investigación. Sanders era escasamente conocido, no tenía financiación privada o corporativa, fue descartado por los medios de comunicación e incluso usó una palabra que para algunos produce miedo: “socialismo”.

¿Entonces Sanders tenía opciones de ganar la presidencia?

Es muy probable que hubiera ganado la nominación del Partido Demócrata si no hubiera sido por la maniobra de los dirigentes del partido, Obama-Clinton, para impedir una elección democrática. Y bien podría haber sido elegido presidente. En este momento es la figura política más popular del país por un amplio margen. El éxito de un multimillonario con amplios medios de comunicación y apoyo privado es mucho menos sorprendente.

¿Qué significa, entonces, el éxito de estos dos candidatos tan disímiles?

El éxito de Sanders y Trump refleja la fuerte oposición a las principales instituciones políticas que se han desarrollado en los Estados Unidos y Europa, y también en otros lugares, como reacción al asalto neoliberal contra la población en general, que tuvo consecuencias políticas y económicas directas. No es sorprendente que haya una reacción popular, a veces tomando formas desagradables, sobre todo cuando están respaldadas por los elementos más reaccionarios del poder privado, como en el caso Trump. En Europa hay acontecimientos similares, a menudo más ominosos.

¿Cree usted que las corporaciones transnacionales y los emporios económicos, los “amos del mundo”, como usted los llama, ganarán mayor poder global durante el gobierno de Trump en los Estados Unidos?

Ellos ya tienen un poder extraordinario. No es bien conocido, pero las investigaciones han demostrado que las empresas con sede en EE.UU. poseen un fenomenal 50 % de la economía mundial y predominan en casi todos los sectores. Trump y su gurú Steve Bannon buscan dominar la cobertura de noticias y desviar la atención del público con una reclamación extravagante o una acción tras otra, mientras que detrás del escenario, el ala Paul Ryan del Partido Republicano, el componente más malicioso y salvaje, está desmantelando sistemáticamente aquellas partes del gobierno que son funcionales a los intereses populares, al mismo tiempo que se reforma la política, aún más que en el pasado, para servir al poder privado y a la riqueza.

Los intelectuales han señalado que al generarse una crisis política y social en el gobierno de Trump, al siguiente período podría llegar la izquierda al poder. ¿Usted qué opina?

En las próximas elecciones tal vez podría tener opción un Partido Democrático reformado que invierta el curso de los últimos 40 años, en los que abandonó en gran medida a la clase obrera y adopte programas como los que propuso Sanders. Como he mencionado, es con mucho la figura política más popular en Estados Unidos, sobre todo entre los jóvenes, el electorado del futuro. Y sus políticas básicamente socialdemócratas tienen un fuerte apoyo público.

¿Es Sanders una radical oportunidad de cambio?

Los programas que Sanders ha defendido no habrían sorprendido al presidente Eisenhower en los años cincuenta. Las élites se han desplazado muy a la derecha durante el período neoliberal, los demócratas de hoy son similares a lo que solía llamarse “republicanos moderados” y los republicanos han cambiado en su mayor parte en el espectro tradicional. Pero la población general difiere en muchos aspectos.

En este escenario mundial, ¿qué lugar tendrá América Latina con los gobiernos populares en crisis contra Trump?

Podemos esperar que el gobierno de Trump persista en la postura tradicional de hostilidad de Estados Unidos hacia los gobiernos independientes de base popular en América Latina, como sucedió bajo el mandato de Obama –Honduras es un ejemplo dramático–, quizás con mayor intensidad. Hasta ahora, poco se ha hablado sobre América Latina, aparte de agitar los puños en México. Pero esto es lo que sugeriría la orientación general de la política.

¿Cuáles son las ideas y los programas que más le inquietan de Trump y el Partido Republicano?

De todos los programas de la administración Trump –y el liderazgo republicano en general–, los más peligrosos, de lejos, están relacionados con la gran amenaza del cambio climático. Mientras el mundo está tomando pasos vacilantes, pero no insignificantes para abordar este crítico problema de supervivencia, los Estados Unidos, bajo el liderazgo republicano, en un espléndido aislamiento, no se están retirando simplemente de este esfuerzo necesario, sino que de hecho compiten con dedicación hacia el precipicio. Estos son algunos de los sorprendentes acontecimientos de la historia moderna y no prestarles la debida atención resultará en un fracaso de proporciones monumentales.

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domingo, 25 de junio de 2017

LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL EN LA ERA TRUMP.

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CRISIS DEL CAPITALISMO NEOLIBERAL.- El capitalismo, en su versión neoliberal, se impone en el mundo a partir de 1980 con los gobiernos de Margaret Thatcher en el Reino Unido (1979-1990) y Ronald Reagan en los Estados Unidos (1981-1988).

Solimano (2015) considera que el capitalismo neoliberal tiene las siguientes características:

1. Prevalencia de grandes conglomerados que operan en mercados monopólicos y oligopólicos en actividades económicas clave.
2. Legitimización del lucro por encima de otros motivos –como la solidaridad y el altruismo– como mecanismo fundamental para coordinar actividades humanas e incentivar la creación y (re)distribución de la riqueza.
3. Reducción importante del rol del Estado como productor, regulador y redistribuidor en la economía.
4. Concentración del poder económico e influencia política en pequeñas pero poderosas élites económicas; fuerte predominio del capital en la economía y en las decisiones de la política pública.
5. Alta frecuencia de crisis financieras, muy costosas para la sociedad.
6. Debilitamiento de la influencia de los sindicatos y disminución de la participación del trabajo en el ingreso nacional.
7. Control de los medios de comunicación masivos y de otros mecanismos de producción y divulgación de información y conocimientos a favor de intereses privados y conglomerados empresariales.
8. Democracia de baja intensidad con reducida participación ciudadana y fuertemente influenciada por grupos de alta riqueza.

A la luz de la experiencia peruana desde 1990, a esta lista habría que agregar, por lo menos:
La muerte "anunciada" del capitalismo neoliberal, "asesinado" por sus propios productos envenenados  internos que se mundializaron en las 3 décadas de su hegemonía.
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1. Desasalariamiento de la fuerza laboral y proliferación del auto-empleo, la microempresa y el trabajo familiar no remunerado. En el 2015, 48% de los trabajadores y trabajadoras ocupadas en el país estaban en el auto-empleo y en el trabajo familiar no remunerado.

2. Creciente tendencia hacia la estructuración de una economía y sociedad dual, con un segmento pequeño, altamente eficiente, con altos niveles de capital por trabajador, uso intensivo de tecnologías modernas y alta integración a la economía mundial; y otro amplio, mayoritariamente de sobrevivencia, con bajos niveles de capital por trabajador, uso de tecnologías obsoletas y que está básicamente circunscrito a las fronteras nacionales. En el Perú, una trabajadora del sector formal produce 5,4 veces más que un trabajador informal.

3. Captura directa del Estado por parte de grupos de poder económico, en la forma de tecnocracias. Quizás los llamados “ángeles de Charly” sean la expresión más actual de esto. Pero no es el único caso.

4. Tendencia hacia la concentración de los medios de comunicación, no necesariamente en términos de la propiedad, pero sí respecto de la homogenización del discurso y las ideas en materia económica: no hay otro paradigma más que el neoliberal para manejar la economía. Los principales medios tratan de centrar los grandes debates nacionales en torno a menudas disputas caceras y de grupo. Para ellos, ni la Constitución de 1993, ni el modelo económico neoliberal, están o pueden ser puestos en cuestión.

5. Desprecio explícito respecto de formas de organización y comportamiento social que contravengan el paradigma del consumismo e individualismo extremo, con su componente adicional de racismo, machismo y “exitismo”. Basta con salir a la calle o prender la televisión para darse cuenta de ello.

Desde 1980, el ascenso del neoliberalismo vino acompañado por una serie de fenómenos, como la mayor desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza; la preponderancia del sector financiero sobre el sector productivo de la economía (manufactura, agricultura, etc.), fenómeno conocido como “financierismo”; y la mayor frecuencia e intensidad de las crisis financieras. Seguiremos tratando el tema. ALAI. Roberto Machado. Viernes 23 de junio del 2017.


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LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL EN LA ERA TRUMP.
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Roberto Machado.

ALAI lunes 5 de junio del 2017.

El neoliberalismo, tal como lo hemos conocido, se instala en el mundo en los años 1980 de la mano de los gobiernos de Margaret Thatcher en el Reino Unido y de Ronald Reagan en los Estados Unidos. Hasta el año 2016, tuvo dos rasgos esenciales. En primer lugar, la hiperconcentración del ingreso y la riqueza. En segundo lugar, el “financierismo”, estos es, la predominancia del sector financiero por sobre la economía real. Un tercer elemento, menos significativo que los anteriores, es el de la proliferación de tratados de libre comercio (TLC), que cada vez tienen menos de comercio, y más de temas como los de la protección de inversiones y la propiedad intelectual.

En 2015 el banco Credit Suisse reveló que el 1% más rico de la población mundial concentraba igual riqueza que el 99% restante(1). Una situación inaceptable por donde se le mire. Un informe más reciente de Oxfam también muestra cifras de terror al respecto(2). Entre ellas destacan que 1) en 2015, sólo 62 individuos poseían igual riqueza que la mitad de la población mundial (unos 3.600 millones de personas); en 2010, eran 322 personas; 2) la riqueza de estas 62 personas aumentó en un 45% desde 2010 (US$542 mil millones), hasta alcanzar US$1,76 billones (millones de millones) en 2015; 3) la riqueza del 50% más pobre del  mundo se contrajo en 38% en igual periodo (más de  US$1 billón); 4) en lo que va del siglo XXI, el 50% más pobre del mundo sólo ha recibido el 1% del incremento de la riqueza mundial, mientras que la mitad de esa nueva riqueza ha ido a parar a manos del 1% más rico. Estas cifras evidencian la escandalosa y creciente desigualdad en el planeta al promediar la segunda década del siglo XXI y a 35 años del ascenso del neoliberalismo en el mundo.

Respecto del financierismo, de las doce grandes burbujas y crisis financieras de las que se tiene información desde el siglo XVII, siete han sucedido desde la instalación del capitalismo neoliberal en los años 1980. Las excepciones son la burbuja de los tulipanes holandeses en 1636, la burbuja del Mar del Sur en 1720, la burbuja de Mississippi en 1720, y la crisis bursátil de 1927-1929 en los Estados Unidos que provocó la Gran Depresión de los años 1930. La crisis de la deuda latinoamericana que estalló en 1982, se gestó por el auge de crédito bancario externo facilitado por los petrodólares de los años 1970. Las otras siete crisis financieras, desde la burbuja bursátil y de bienes raíces en Japón de 1985-1989, que precedió al estancamiento y la deflación en la economía japonesa durante los años 1990 y que continúa con idas y venidas, hasta la crisis financiera internacional que estalló en 2008 y que condujo a la Gran Recesión de 2009, sucedieron bajo el ala del neoliberalismo.

La mayor incidencia de crisis financieras propiciadas por el neoliberalismo en el mundo es el resultado directo de la desregulación financiera, del libre movimiento internacional de capitales y del predominio del sector financiero en la economía, lo que genera grandes ganancias privadas especulativas cuando las cosas van bien, que súbitamente se transforman en pérdidas gigantescas que acaban socializándose cuando las cosas van mal.

Con relación a los TLC, en 1994 entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte suscrito entre Estados Unidos, Canadá y México. Luego el primer país trató de expandir este acuerdo a todos los países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, mediante la construcción del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Sin embargo, esta iniciativa entró en crisis en la Cumbre de Mar del Plata de 2005. Ante las dificultades que enfrentaba el ALCA, durante la década de 2000 Estados Unidos inició la negociación de diversos TLC con países o grupos de países de la región. Por ejemplo, en TLC con Centroamérica y República Dominicana fue suscrito en 2004. Al otro lado del Atlántico, la Unión Europea siguió profundizando su integración comercial y económica, y suscribiendo TLC con terceros países. En Asia, el Japón consolidó su integración comercial con los países del sudeste asiático, mientras que China surgió como nuevo actor desde la década pasada, también intentando suscribir convenios comerciales con otros países. No en vano en el Perú neoliberal entraron en vigencia los TLC con Estados Unidos en 2009, China en 2010, Japón en 2012 y la Unión Europea en 2013.  

La pregunta es qué va a cambiar, si acaso, con la llegada de Donald Trump al gobierno de los Estados Unidos. Lo que apreciamos es que la hiperconcentración del ingreso y la riqueza, así como el financierismo, no sólo continuarán, sino que se profundizarán. Sobre lo primero, el gobierno de Estados Unidos ya anunció la reducción de la tasa del impuesto a la renta corporativa de 35% a 15%, así como la reducción del número de tasas del impuesto a la renta personal de siete a tres, bajando la tasa máxima de 39,6% a 30%. Bajar los impuestos a los ricos es el expediente conocido de los neoliberales de los países desarrollados. Y sus resultados son harto conocidos: grandes pérdidas de recaudación, mayor regresividad (o menor progresividad) del sistema tributario,  e impacto marginal sobre la inversión privada. Con estas medidas, la mayor concentración del ingreso y la riqueza está garantizada.

Sobre el financierismo, Trump está removiendo la ley Dodd-Frank promulgada por Obama en 2010 para evitar que crisis financieras como la que estalló en 2008 vuelva a suceder. Además de incrementar los requerimientos de capital a los bancos, esta ley establece una clara separación entre banca comercial (que capta depósitos y coloca préstamos) y banca de inversión (que recibe fondos para inversiones esencialmente especulativas). Ahora nuevamente se permitirá la fusión de banca comercial con banca de inversión, y se relajarán las medidas regulatorias en el sistema financiero, creando así las condiciones para una nueva crisis financiera como la que estalló en 2008. De modo que el sector financiero seguirá predominando por sobre la economía real, colocando a  la economía global en una situación de vulnerabilidad frente a burbujas y crisis financieras.

Donde sí habrá cambios es en la oleada de TLC, en tanto Trump ya ha liquidado el Tratado Transpacífico (TPP), y está decidido a poner fin o “renegociar” el TLC con Canadá y México. Adicionalmente, el Brexit ha puesto en crisis a la Unión Europea, donde en varios países ya ha habido manifestaciones a favor del retiro de la unión.

De modo que lo más probable es que en adelante veamos un capitalismo neoliberal más concentrador del ingreso y la riqueza (Estados Unidos representa cerca del 25% de la economía mundial), con mayor financierismo y exposición a crisis financieras, pero con menor tendencia hacia la suscripción de TLC. En ciertos casos, incluso con su reversión. Pero cualitativamente, tendremos más de la misma globalización neoliberal que ya conocemos.

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Notas

(1) Credit Suisse (2015). Global wealth report 2015. Octubre. Disponible en:

(2) Oxfam (2016). Una economía al servicio del 1%. Acabar con los privilegios y la concentración de poder para frenar la desigualdad extrema. Informe de Oxfam 210. 18 de enero. Disponible en: https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/bp210-e...


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